
Jueves 3 de enero de 2008
Por unanimidad decidió el Consejo del Banco Central el incremento en 0,25 puntos base de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en la reunión de diciembre pasado, en el estreno de José de Gregorio como presidente del instituto emisor.
Así se desprende de la minuta revelada esta mañana por el organismo, y que da cuenta de la determinación adoptada en la instancia compuesta además por el nuevo consejero, el economista de la Universidad Católica, Sebastián Claro, junto con el vicepresidente del consejo, Jorge Desormeaux, Manuel Marfán y Enrique Marshall.
La decisión adoptada por el grupo se basó principalmente en la acentuación de la preocupación sobre los alcances de la crisis subprime en estados Unidos, lo que además coincidió con las consecuencias financieras producto de estas turbulencias en dicho mercado, su eventual propagación y la reacción de política de la FED, que aún no se conocía a la fecha de la reunión del Consejo del Banco Central.
A juicio de algunos de los integrantes del Consejo este cuadro menos favorable se traduciría tarde o temprano en un menor impulso externo para la economía nacional.
Sin embargo, destacaron que la economía chilena estaba en una posición particularmente sólida para enfrentar turbulencias financieras externas dado el actual esquema de políticas macroeconómicas, la sólida posición fiscal, el superávit de cuenta corriente y la limitada exposición del sistema financiero.
En el ámbito interno, en tanto, se destacó que de acuerdo con la última información entregada por el mercado a la fecha, la desaceleración del consumo era más suave de lo que se había previsto hacía un mes, a lo que se agregaba, que los componentes más permanentes de la demanda interna, en especial el consumo, había mostrado un crecimiento elevado en octubre revirtiendo la reducida expansión de septiembre, mientras la inversión mantenía su dinamismo.
Lo que permitía advertir que las cifras de actividad del tercer trimestre confirmaban el menor dinamismo del crecimiento y que las proyecciones para el cuarto trimestre implicaban que el año cerraría con una cifra por debajo de lo anticipado en el último IPoM, opinión, que era compartida por otros consejeros.
Sobre las expectativas de mediano plazo de inflación, otro de los factores contemplados en la decisión de subir la TPM a 6%, los consejeros argumentaron que estas seguían cercanas a la meta, no obstante habían mostrado algún movimiento al alza después del anuncio del IPC de noviembre, en especial la compensación inflacionaria de los contratos financieros.
Por lo que uno de los presentes rescató que no era posible todavía desentrañar si ese aumento se debía a mayores expectativas de inflación o bien a una prima de riesgo de inflación más alta, lo que llevó a los consejeros a sostener que si bien hasta el momento no había evidencia de efectos de segunda vuelta de la alta inflación, el riesgo de que las actuales presiones inflacionarias se propaguen a otros precios y a las expectativas de inflación debe tomarse con mucha seriedad