
Viernes 4 de enero de 2008
El gélido invierno de Iowa contrasta con el acalorado clima político que ha dominado por semanas a este pequeño estado rural que ayer se convirtió en el primer escenario de una larga carrera electoral hacia la Casa Blanca, la más impredecible en décadas.
El apacible estilo de vida de sus habitantes, en su mayoría protestantes de raza blanca, fue socavado por las millonarias campañas que tanto demócratas como republicanos lanzaron, en virtud a obtener una primera victoria en las votaciones que se registraron anoche.
En concreto, Iowa -donde se votó ayer- y New Hampshire -donde se realizará el proceso de primarias en cinco días más- no representan una gran cantidad de electores, pero adquirieron gran importancia debido a que son los primeros de muchos comicios a desarrollarse en los próximos cinco meses y, eventualmente, podrían marcar una tendencia en un incierto panorama electoral.
La primera cita de ayer en Iowa era tan importante para los candidatos que pocas horas antes de que se iniciaran los caucus (asambleas) de cada partido por separado, los pre presidenciables seguían haciendo campaña en incesantes puerta a puerta.
Los caucus, que se realizan solamente en los estados de Iowa y Nevada, son un singular proceso que consiste en asambleas donde los ciudadanos afiliados a cada partido político se reúnen a debatir y consensuar un candidato. Suele ser mucho más complejo que la votación directa y secreta que se realiza en las primarias, y generalmente no cuentan con una gran
participación. Por ello los candidatos realizaron un importante esfuerzo convocando a sus adherentes para que asistieran a estos mitines, para asegurarse un buen comienzo en la carrera por la nominación presidencial.
PRIMEROS RESULTADOS CLAVE
Esta fuerte apuesta inicial cobra especial relevancia en el bando demócrata, donde las encuestas señalan en empate técnico a Barack Obama y Hillary Clinton, seguidos de cerca por John Edwards.
Este último sabe que estos primeros resultados son claves y que cada voto cuenta, dado que en los comicios del 2004 fue vencido sorpresivamente por John Kerry, quien después repuntó hasta lograr la candidatura demócrata a la Presidencia. Logros similares obtuvieron los ex mandatarios Jimmy Carter y Bill Clinton, que escalaron gracias a las positivas expectativas que causaron estos primeros resultados.
Una situación distinta se vive entre los republicanos, donde algunos candidatos han decidido omitir estos primeros estados y concentrarse en las grandes ciudades. Éste es el caso de Rudolph Giuliani, quien aceptó quedar por detrás del pastor evangélico Mike Romney en las encuestas de Iowa.
Pero para los analistas, la apuesta de el ex alcalde de Nueva York es más que arriesgada pues, con lo impredecible de la contienda, no es una buena idea llegar con dos derrotas a cuestas al primer "súper martesHuckabee y al empresario mormón Mitt ", la crucial cita del 5 de febrero, donde más de 22 estados realizan sus primarias, entre ellos los populosos California y Nueva York. Habrá que esperar para ver quién hizo mejores apuestas.