
Viernes 4 de enero de 2008
La próxima semana, Israel y el territorio autónomo palestino de Cisjordania vivirán en materia de seguridad uno de los acontecimientos más complejos en más de una década.
Con una magnitud sólo comparable con la visita a Jerusalén del Papa Juan Pablo II el año 2000 o con el exitoso desalojo el 2005 de ocho mil colonos israelíes de la Franja de Gaza, las autoridades israelíes afinan un imponente dispositivo policíaco-militar para recibir a un tan ilustre como complicado huésped: el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Por primera vez desde que asumió el poder en 2001, el Mandatario norteamericano visitará Israel y Cisjordania entre el miércoles y jueves de la próxima semana, como parte de una gira por la región que incluye siete países en nueve días.
Con su presencia, Bush intentará confirmar su compromiso personal con el renovado esfuerzo de paz en Medio Oriente, adoptado bajo sus auspicios por israelíes y palestinos a fines de noviembre en la conferencia de Annapolis (Maryland, cerca de Washington).
Sin embargo, las críticas por los repentinos esfuerzos del Jefe de Estado norteamericano para resolver el conflicto israelí-palestino vía Annapolis precisamente ahora, cuando se acercan las elecciones estadounidenses, pero sobre todo la hostilidad que despierta en la región por la guerra de Irak, han hecho de esta una visita de alto riesgo.
"Nuestras fuerzas serán puestas bajo estado de emergencia anterior al de la emergencia roja", explicó el jefe de operaciones de la policía israelí, Berti Ohayon, quien adelantó que al menos unos 7.000 agentes del orden -casi un tercio de esa fuerza- participarán en la Operación Cielos Claros, que apuntará a impedir atentados y posibles protestas en contra del gobernante norteamericano
Los efectivos policiales, a los que se sumarán miles de integrantes de las Fuerzas de Defensa de Israel (Tzahal), cientos de agentes de los servicios secretos (Shin Bet) y colegas de EEUU, comenzarán su tarea el miércoles cuando Bush aterrice en el aeropuerto internacional David Ben Gurion, en las cercanías de la ciudad israelí de Tel Aviv. Luego, el Mandatario norteamericano se trasladará junto a su nutrida comitiva a Jerusalén, donde se alojará y reunirá con el Presidente israelí, Simón Peres, y el Primer Ministro, Ehud Olmert.
Las autoridades israelíes admiten que la estancia de Bush generará fuertes trastornos para la Ciudad Santa así como muchos dolores de cabeza para sus habitantes, debido a que las extremas medidas de seguridad y estrictos controles generarán que amplios sectores de la urbe queden virtualmente intransitables.
Una situación similar se vivirá en la ciudad palestina de Ramallah, en Cisjordania, adonde Bush se trasladará para reunirse con el presidente palestino Mahmoud Abbas, y el primer ministro Salam Fayad
Las fuertes medidas de seguridad recuerdan a las que rodearon la visita en diciembre de 1998 del entonces Presidente estadounidense Bill Clinton. En ese entonces, unos 15.000 policías israelíes y otros tantos palestinos fueron movilizados, además de cientos de agentes de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA).