
Viernes 4 de enero de 2008
Un ex ministro de la dictadura brasileña, el coronel retirado Jarbas Passarinho, dijo que su país no hubiera entregado detenidos al régimen militar argentino si sabía que iban a ser asesinados, en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva de América del Sur en los 70 y 80.
"Si hubiese sabido que una vez entregada a Argentina la persona iba a ser asesinada, tengo la convicción de que el gobierno no habría enviado a los detenidos en Brasil", manifestó Passarinho, figura clave de la dictadura militar brasileña (1964-1985), al diario Folha de Sao Paulo.
Passarinho, de esta forma, admitió la participación de la dictadura brasileña en la Operación Cóndor, uno de cuyos capítulos es seguido por la justicia italiana, que pidió la prisión de 13 brasileños por la detención de dos ítalo argentinos en Brasil a pedido del régimen argentino en 1980.
Passarinho fue ministro de Educación, de Trabajo y de Justicia de la dictadura militar brasileña, además de ser el más poderoso senador del Congreso títere que funcionaba durante el régimen de facto. El pedido de extradición de Italia aún no fue recibido por el Ministerio de Justicia de Brasil.
En entrevista con el diario Folha de Sao Paulo, Passarinho, de 84 años, admitió la existencia del Plan Cóndor: "Yo tenía información de que había una lista con nombres de personas fichadas en sus países. Cuando estas personas querían entrar a Brasil, era impedida y regresaba a su país de origen".
"Nosotros deteníamos y mandábamos a la persona de vuelta a su país, donde iba a ser juzgada. Eso no es delito. Defiendo al gobierno porque conocí cómo actuaba y no por indicios como la justicia italiana", explicó el militar retirado. En ese sentido, aclaró que la dictadura argentina "no pedía para matar, sino para juzgar" y enfatizó, por contraposición, que "los guerrilleros hacían tribunales y mataban al instante".
Para Passarinho, Brasil no podía hacer los trámites de extradición como marca la ley "porque estábamos en una guerra, una guerra no declarada", al recordar el Acta Institucional Número Cinco (AI-5), mecanismo para reprimir opositores sin intervención judicial.
"¿Esas personas fueron detenidas leyendo la Biblia? Vinieron para Brasil como comunistas, como en Chile", dijo al subrayar el asilo otorgado por el presidente socialista de Chile Salvador Allende a los brasileños Fernando Henrique Cardoso, mandatario entre 1994 y 2002, y José Serra, actual gobernador de San Pablo.
Por último, Passarinho dijo que los militares "más amargados se preguntan si no era mejor haber entregado a los comunistas el país en 1968, dado que corrieron peligro de muerte, ya que hubo 200 muertos de nuestro lado, y de eso no se habla nunca". "Yo tengo la conciencia tranquila, no tengo las manos manchadas de sangre", subrayó.
La justicia italiana acusó a 13 brasileños, 6 de ellos aún vivos, de haber participado en la desaparición de los activistas ítalo argentinos Horacio Domingo Campiglia y Lorenzo Ismael Viña, capturados en los estados de Río de Janeiro y Río Grande do Sul. En forma clandestina fueron entregados a la dictadura argentina, responsable por su tortura y asesinato, según la acusación italiana.