
Sábado 5 de enero de 2008
Meribel González
Ser testigos de un intenso romance entre un simpático robot y una mujer, ya no sólo será cuestión del cine. La película "El hombre Bicentenario", muestra como la tecnología logra que el androide adquiera emociones y facultades humanas para conquistar a la doncella, escenario que no parece lejana.
De acuerdo a las investigaciones del experto David Levy, la ficción traspasará la realidad, ya que presume que dentro de un par de décadas estaremos habituados a convivir con los androides.
En su libro "Amor y sexo con robots: evolución de las relaciones humano-robot", Levy señala que la clave de su investigación está en el reconocer las razones por las cuales los hombres y las mujeres se enamoran.
De esta manera establece diez factores en juego en el romance como el misterio, la atracción mutua y la disposición, que podrían ser programados en la conducta de los robots. Además, sostiene que la realidad ha demostrado que los hombres son capaces de enamorarse de no humanos, como sus mascotas y objetos predilectos.
Es por ello que el progresivo parecido que irán adquiriendo los autómatas a los humanos, podría convertirlos en una novedosa opción para encontrar pareja, ya que de acuerdo a Levy, también tendrán la capacidad para moverse de múltiples maneras y excitarse.
"La idea de que un robot podría gustar de nosotros podría parecer al principio un poquito siniestro, pero si la conducta de ese robot es completamente consistente con nuestra afinidad con él ¿qué habría de malo en ello?", señala.
Un cambio en la sexualidad
Pese a que muchos se pueden sorprender con la propuesta, ya existen múltiples adeptos que demuestran como la tecnología a logrado sendos avances en el desarrollo de robots.
Tal es el caso de la Red Europea de Investigación Robótica, que señala que existen empresas del rubro que ofrecen sexo con muñecas realistas, por lo que no descartan que dentro de pronto, también se pueda mantener relaciones con androides gracias a los efectos sonoros y vibratorios que se les incorporarán.
En la misma línea, el Club de Ámsterdam, grupo de especialistas que estudia el futuro desde una perspectiva científica y tecnológica, avalan la irreverente propuesta, señalando que la sexualidad humana ha cambiado radicalmente debido a la influencia de la tecnología.
Sostienen que evidentes ejemplos de ello, son las alzas en ventas de objetos sexuales de última generación y las nuevas propuestas de pornografía on-line, como el que ofrece Second Life, mundo de interacción social al que se puede acceder por Internet y, que tal vez pronto será cambiado por un apuesto robot.