
Sábado 5 de enero de 2008
El primer asalto en la carrera hacia la Casa Blanca, celebrado el jueves en el estado de Iowa, elevó los sueños presidenciales de unos y dejó un agrio sabor en la boca de otros. En el bando demócrata, las sonrisas corrieron por cuenta del senador afroamericano por Illinois Barack Obama, mientras que el pesimismo se apoderó de la favorita, la senadora Hillary Clinton. En la vereda republicana, el ultraconservador Mike Huckabee pudo más que la fortuna del mormón Mitt Romney y el renombre de Rudolph Giuliani.
Obama logró el 38% de los votos mientras que John Edwards, ex senador de Carolina del Norte, obtuvo el 30% y la ex primera dama Hillary Clinton, en lo que constituyó el más duro revés de la jornada, se quedó con el 29%. Otro demócrata, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, sólo alcanzó el 2%, en tanto que los senadores Joe Biden y Chris Dodd apenas registraron votantes. Los dos últimos se marginaron de la campaña.
Entre los republicanos, Huckabee -ex gobernador de Arkansas- triunfó sin atenuantes. Con un 34% de los votos, este pastor evangélico con 52 años a sus espaldas superó por nueve puntos a Romney, antiguo gobernador de Massachussets que había gastado siete veces más dinero en la campaña. El tercer puesto, con un 13%, fue para el ex senador de Tennessee Fred Thompson, seguido a pocas décimas por John McCain, senador de Arizona y héroe en la guerra de Vietnam. Mientras Giuliani, ex alcalde de Nueva York, obtuvo un magro 3,46%.
Aunque Iowa es un estado rural con escasa población (3 millones de habitantes) y pocos votantes, las asambleas que se realizan allí suelen ser muy importantes porque le sirven al país para medir qué candidatos arrancan con fuerza el largo proceso electoral. Asimismo, quienes ganan cobran el protagonismo de ser los primeros vencedores, de obtener lo que los estadounidenses denominan el "momentum", o sea, de acaparar cada noticiario y página de los periódicos con su imagen triunfante.
RAZONES DEL ÉXITO
En el caso de Obama, su triunfo cobra especial relevancia cuando se analiza que sus votantes en Iowa fueron casi todos blancos protestantes, que optaron por un candidato de raza negra que critica severamente a la clase política de su país. Analistas coinciden que el voto de la gente joven influyó en sus buenos resultados.
Según sondeos realizados en los locales de votación, los electores demócratas estimaron que Obama era el que mejor encarna el cambio, la principal motivación de estos electores.
Quien no corrió la misma suerte fue la también senadora Clinton, hasta unos meses amplia favorita para quedarse con la candidatura demócrata. Sin duda, se trata de una derrota que afecta vitalmente su campaña, dado la enorme inversión y el fuerte despliegue que realizó en Iowa, lo que la transformó en la gran perdedora del primer round electoral.
En el caso del republicano Huckabee, la religión fue un factor importante en su triunfo. Ocho de cada diez simpatizantes de Huckabee dijeron que son cristianos renacidos o evangélicos, de acuerdo con un sondeo realizado por cadenas de televisión entre los electores que ingresaban a los centros de votación. Otros seis de diez consideraron muy importante compartir las creencias religiosas de sus candidatos. En ambos casos, ninguno de los contrincantes del ex gobernador de Arkansas estuvo cerca de ese nivel de apoyo.
Huckabee venció también porque en Iowa vive un alto porcentaje de población del credo evangélico que desconfía de un mormón como Romney. Ganó además porque es un "outsider", es decir un viejo gobernador al que sólo conocen los norteamericanos porque rebajó 50 kilos en una dieta feroz tras habérsele diagnosticado una diabetes rampante hace cuatro años.
LA PRÓXIMA CONTIENDA
Con sus victorias en los concejos vecinales de Iowa, Obama y Huckabee se encaminaron a la segunda estación del largo proceso electoral: las primarias del martes en el estado de New Hampshire, donde aspiran a defender la ventaja recién adquirida en sus respectivas aspiraciones a la presidencia de Estados Unidos. Según los expertos, los comicios en ese estado determinarán qué tan real es la candidatura de Obama y Huckabee.
El primero está empatado en las encuestas con Clinton, quien pese a su debacle en Iowa tiene el dinero y la habilidad política para seguir en la contienda.
Para la senadora por Nueva York, New Hampshire representa un desafío crucial en sus aspiraciones para convertirse en la candidata oficial de su partido, lo que según analistas anticipa un discurso más duro y confrontacional de su parte para restarle fuerza a Obama, su principal contendor, que ha escalado y acortado distancia, según los últimos sondeos de New Hampshire que siguen situando en la delantera a Clinton.
¿Logrará Obama emular a Al Gore y John Kerry, quienes conquistaron Iowa y Nuevo Hampshire en 2000 y 2004, respectivamente, para asegurarse la nominación?
En tanto, Huckabee apenas ha hecho campaña en este estado, donde Romney y McCain son los punteros. La tradición juega en su contra. George H. W. Bush en 1980, Bob Dole en 1988 y 1996 y George W. Bush en 2000 ganaron Iowa, pero perdieron en Nueva Hampshire.
Tanto Obama como Huckabee dijeron en sus discursos tras la victoria que se veían como unificadores y agentes de cambio, dos políticos que no veían el mundo simplemente como republicano o demócrata.
Obama, de 46 años, dijo ante un ruidoso mitin que su triunfo muestra que en "las grandes ciudades y los poblados pequeños, ustedes salieron juntos para decir: Somos una nación, somos un pueblo y ha llegado nuestro momento para el cambio ".
Huckabee, con un tono también populista, dijo en su discurso de victoria que "se requiere un nuevo día en la política estadounidense, así como se requiere un nuevo día en el gobierno estadounidense... Comienza aquí pero no termina aquí. Recorre todo el camino a través de los otros estados y concluye en el número 1600 de la Avenida Pennsylvania (la Casa Blanca)".
Nueva Hampshire será un nuevo termómetro que medirá a Obama, Huckabee y sus escoltas, Clinton, Edwards, Romney y McCain. Rudolph Giuliani, que apenas le ha apostado a Iowa y a este estado, espera dejar su sello en Nueva York, Florida y California.
En todo caso, son muchos los estados que todavía deben realizar sus primarias, en un largo proceso que comenzó en Iowa y que se intensificará a medida que pasen las semanas, tornando esta impredecible carrera presidencial en una feroz lucha por gobernar el país más poderoso del planeta.