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  Cuba encara un año decisivo

  Cuba encara un año decisivo

  Los comicios del 20 de enero marcarán el devenir del convaleciente líder revolucionario Fidel Castro, así como las respuestas que daría su Gobierno a las promesas de cambios, tras un 2007 de continuidad, bajo un mando bicéfalo y provisional

Sábado 5 de enero de 2008

Fidel Castro y su régimen no pueden aplazar ya ciertas decisiones cruciales. El año 2008 es tiempo de elegir en Cuba. Para empezar, los comicios del 20 de enero y la ulterior formación de Gobierno obligan a decidir sobre la permanencia o no del comandante en jefe en los cargos que su hermano, Raúl, desempeña provisionalmente desde que el líder revolucionario cayó enfermo hace 17 meses. Pero los cubanos esperan de sus gobernantes algo más que la relevante y muy simbólica solución al dilema del papel de Fidel.  

Después de 215.687 asambleas organizadas desde arriba en todo el país para discutir el famoso discurso en que Raúl Castro anunció "cambios estructurales"; después de haber criticado allí con dureza a sus dirigentes y formulado 1.300.000 quejas por las graves deficiencias en los salarios, la vivienda, el transporte, la educación y la sanidad; después de haberse desahogado durante unos meses en estas singulares reuniones dentro del Partido Comunista de Cuba, en el barrio o en el centro de trabajo, los cubanos exigen soluciones.  

Tal como un veterano diplomático europeo explicaba hace unos días, "quizás sea exagerado decir que Cuba es una olla a presión, pero lo que sí puede asegurarse es que la cazuela hace chupchup".

Las expectativas y esperanza de cambio se mantienen todavía altas. Pero el 2008 se presenta como un plazo improrrogable para comprobar por dónde va y hasta dónde llega la voluntad de las reformas que el país requiere, voluntad que Raúl reafirmó en su discurso ante el Parlamento el 28 de diciembre.  

El gobernante en funciones pidió entonces paciencia, pues las mejoras requieren tiempo, consenso y recursos. "No somos magos", subrayó. Sin embargo, Raúl admitió también que en la isla hay "un exceso de prohibiciones y medidas legales que hacen más daño que beneficio": un mensaje alentador para quienes aspiran a una pronta eliminación de las trabas o impedimentos para viajar, para vender la casa o el automóvil, para hacer todo tipo de trámites y pagos o para alojarse en un hotel.  

El influyente politólogo y escritor cubano Rafael Hernández cree que los mandatarios "ya no tienen el mismo crédito y margen" que la gente les dio en los inicios de los años noventa tras un proceso de consulta que, con debates públicos parecidos a los de meses pasados, no se tradujo en las mejoras esperadas. "Entonces el techo de la casa estaba cayéndose", es decir, la crisis por el fin de la Unión Soviética y de sus ayudas era demasiado grave, y la gente comprendió que aún no se podía reformar el edificio.  

Pero la situación económica es ahora mejor y ya no hay excusas para aplazar ciertos cambios ni para mantener determinadas restricciones absurdas. Hernández y otros muchos intelectuales creen además que la sociedad cubana, en especial la juventud, se ha situado muy por delante del sistema y sus inercias.  

Hasta Fidel admitió la semana pasada que su "inteligente y culto" pueblo "detesta las trabas burocráticas y explicaciones mecánicas".  

Después de las elecciones nacionales del 20 de enero, la nueva Asamblea Nacional tendrá que elegir al Presidente del país antes del 5 de marzo. Hay señales contradictorias respecto a la permanencia o no de Fidel al frente del Gobierno y el Estado.  

Él mismo dijo que ya no se aferra al poder, como hizo un tiempo "por exceso de juventud y escasez de conciencia". Pero antes había matizado que la situación de Cuba es muy compleja y él tiene el deber de aportar ideas y experiencia. Y Raúl sugirió que su hermano renueve como Presidente.  

Fidel asumió por otra parte la necesidad de los cambios que propone Raúl, a quien aseguró su apoyo. Un respaldo que tranquilizaría a quienes han sostenido que tal vez el anciano líder pudiera ser un freno para algunas medidas de corrección.  

Las reformas de calado en Cuba requieren por otro lado el respaldo del PCC en tanto que "fuerza superior" del Estado, según la Constitución. Fuentes diplomáticas apuntan al mes de octubre como el momento en que el partido proyecta celebrar su próximo congreso.  

El año que ahora empieza ofrece una conjunción electoral inusitada para Cuba: en el 2008 también se celebran comicios generales en España, cuyo gobierno normalmente marca la política europea hacia la isla, y en Estados Unidos, cuyo nuevo Presidente deberá decidir si mantiene tal cual el controvertido embargo a Cuba.

La Nación

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