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  Ganó el cambio

  Ganó el cambio

  Es sólo el comienzo y no parece sensato sacar conclusiones apresuradas. Pero si de alguna forma se puede explicar el resultado del caucus de Iowa, con las victorias de Barack Obama y Mike Huckabee, es que el pueblo estadounidense está diciendo no al establishment.

Domingo 6 de enero de 2008

La jornada del caucus en Iowa, la primera de las primarias para designar los candidatos a la Presidencia de los dos grandes partidos para las elecciones de noviembre, resultó histórica. Los triunfos de Barack Hussein Obama demócrata, negro y nieto de un musulmán y Mike Huckabee republicano y pastor evangélico hablan con elocuencia de lo que pasó la noche del jueves en aquel pequeño estado del Medio Oeste. En un antiguo procedimiento que puede calificarse como el epítome de la democracia la gente no vota, en realidad, sino que se reúne en distintos lugares para anunciar públicamente su preferencia , los votantes se hicieron cargo del sentimiento de frustración con Washington que circula por todo Estados Unidos.

Por el lado demócrata, la gran perdedora de la noche fue Hillary Clinton, quien no sólo resultó tercera John Edwards obtuvo el segundo lugar , sino que perdió el voto de las mujeres, el voto de la juventud y el voto de los independientes. En el lado republicano el gran perdedor fue Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, millonario y mormón, quien se gastó seis millones de dólares solamente en anuncios para la televisión local. Romney fue derrotado por el pastor a quien pocas semanas antes casi nadie conocía, y que no gastó ni siquiera la sexta parte de lo que él invirtió en esta campaña.

¿Cómo se explica que un candidato negro, con poca experiencia política, de raíces musulmanas y nombre Hussein, y tal vez, con sus 46 años, demasiado joven para la Presidencia, haya ganado en un estado conservador donde la gran mayoría de la población es blanca? ¿Y que un pastor evangélico sin ninguna experiencia en los tejes y manejes de Washington DC haya vencido al candidato del establishment republicano, al empresario exitoso regalón de Wall Street?

La respuesta que esa noche se escuchó en boca de prácticamente todos los comentaristas políticos es: Bush, la guerra de Irak y el desastre general que vive Estados Unidos. El caucus de Iowa fue importante, más que todo, porque abrió la puerta al descontento. Fue el inicio de un grito de protesta que, se espera, se escuche de aquí en adelante en cada una de las primarias, hasta llegar a la presidencial de noviembre.

La campaña de Obama estuvo asentada precisamente en la promesa de cambio. Por más esfuerzos que hizo Hillary Clinton para resaltar la necesidad de experiencia y decir que es ella, y no un primerizo, la dueña de dicha experiencia política , los votantes de Iowa se inclinaron por la promesa de Obama, quien en su discurso al final de la jornada recordó a John F. Kennedy y su electrizante personalidad. Y por un hombre a quien vieron como cualquiera de ellos, Mike Huckabee, en lugar del candidato de los millones de dólares, el maquillaje político y las corporaciones.

NADA ES CONCLUSIVO

Pese a que la primera primaria, en este caso el caucus de Iowa, puede afectar sicológicamente a los votantes del resto del país, no hay que adelantarse a sacar demasiadas conclusiones. Nada es definitivo. No todavía. Es necesario tener en cuenta que en Iowa acudió a votar menos del 10% de la población, que el estado es 92% blanco, que los demócratas en Iowa son más progresistas que la mayoría de los demócratas en el resto del país, y los republicanos más conservadores y religiosos que en la mayoría de los otros estados.

No fue más que el comienzo. Rudy Giuliani, por ejemplo, resultó último entre los republicanos, pero a nivel nacional va primero en las encuestas. Hillary Clinton quedó tercera, y también es primera en las encuestas. Por lo tanto, Iowa debe ser considerada como lo que es y no más. Las cosas pueden cambiar en el camino y de hecho, en el pasado, muchas veces han cambiado. Sin embargo, en el caso particular de Barack Obama, no resulta exagerado decir que este triunfo puede catapultarlo a la Casa Blanca. Hasta ahora los negros, en su gran mayoría, apoyaban a Hillary Clinton, básicamente gracias a la popularidad entre ellos de Bill Clinton. Pero ahora, con el triunfo del primer candidato negro en la historia de Estados Unidos, se espera que muchos prefieran apoyarlo a él y no a Hillary. Ahora, Obama es un candidato con posibilidades, elegible. Este martes viene la importante primaria de New Hampshire (ver recuadro), y si Obama gana también allí es un estado mucho más difícil para él , Hillary Clinton se verá en serios problemas; después vienen las primarias en Carolina del Sur, y en ese lugar, se supone, Obama va a ganar de todas maneras.

En cuanto a Huckabee, y tal como él dijo en la noche del triunfo, "la diferencia entre Romney y yo es que esta noche gané y estoy gozando cada minuto de ello". Este triunfo, sin embargo, se supone quedará restringido a Iowa. Huckabee no es el candidato del corazón republicano ni se espera que gane el martes en New Hampshire. Pero, si lo hace, será el final de Mitt Romney y, a la vez, el comienzo de John McCain, pues los votos de Romney no irían a Huckabee, sino a McCain.

EL TELÓN DE FONDO

Los observadores más escépticos de la política de Estados Unidos advierten que este sistema, en el cual la primera y la segunda primaria pretenden marcar la pauta del resto, debe terminar. Que el ideal sería que los estados se rotaran, para romper esta especie de círculo vicioso en el cual las primarias de dos estados pequeños y poco representativos del resto del país, como Iowa y New Hampshire, adquieran una falsa importancia. Por otra parte, advierten que los candidatos maquillan sus discursos de tal manera para estas primarias que la gente termina votando por la retórica, sin tener idea de cómo realmente se van a efectuar los cambios que ese candidato o candidata ofrece. Hillary Clinton, por ejemplo, ha hecho alarde de su experiencia en la Casa Blanca, pero ser primera dama, ¿califica para ser la Presidenta del país? Ella se dice la candidata de la "experiencia", pero nadie sabe a ciencia cierta qué ha hecho por el país con esa experiencia, ni como primera dama ni como senadora. John Edwards se ha lanzado en picada en contra de las corporaciones, pero él mismo es un abogado millonario que ha hecho una fortuna precisamente en el mundo corporativo. Y Barack Obama, que promete ser agente de cambio, no ha explicado bien cómo pretende efectuar ese cambio, si bien ha sido más consecuente con sus palabras que cualquiera de los otros candidatos. Desde el principio se opuso a la guerra en Irak y hasta ahora nadie ha podido atacar sus propuestas ni su currículo con argumentos válidos. Todo esto lo convierte en un candidato bastante excepcional, pero Iowa no es el resto de Estados Unidos y aún queda pendiente la gran pregunta: ¿está preparado este país para un Presidente negro?

Mitt Romney se presentó como el candidato conservador para corazones conservadores, pero no fue capaz de explicar sus posturas anteriores, proaborto y promatrimonio entre los gays, por ejemplo, cosas que los republicanos más conservadores repelen profundamente. Mike Huckabee se ha presentado como el hombre común y corriente, candidato de la compasión cristiana "yo soy igual que usted", dice , pero cuando asesinaron a Benazir Bhutto en Pakistán lo primero que dijo fue que había que cuidar las fronteras de Estados Unidos para evitar la entrada de paquistaníes indocumentados, dejando en claro que su experiencia en política exterior es prácticamente nula y su compasión cristiana termina donde empieza el viaje de los mexicanos pobres a Estados Unidos.

Para terminar, se puede decir que la de Iowa fue una partida sorprendente. Si ésta va a ser la tónica de las elecciones en noviembre, quiere decir que los republicanos están empezando a cosechar el desastre que han venido sembrando los últimos siete años y que lo que viene es lo que el público norteamericano quiere: un cambio radical. LND

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