
Sábado 12 de enero de 2008
Pese a la apertura que ha tenido la sociedad frente al tema sexual, la penetración anal en las mujeres sigue siendo un tema y experiencia poco hablada. Para muchas, este tipo de relación sexual es adjudicada sólo a las parejas homosexuales y consideran una verdadera ofensa el que se les pida experimentarla. No obstante, el coito anal puede llegar a activar los más recónditos placeres carnales. De eso nos da cuenta el mismo cine, con la clásica escena de la mantequilla de El último Tango en Paris.
Nada mejor que el Kamasutra para evidenciar que desde tiempos remotos la penetración por el ano es una más de las formas sentir placer sexual entre un hombre y una mujer. Y no sólo en la India está práctica es común, algunas sociedades de Nueva Guinea es una obligación dentro de los ritos de iniciación. Los mangaianos la efectúan como alternativa al coito vaginal durante los periodos de menstruación. Porque si no lo sabías, la más alta tasa de concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal, por ello el explorar la zona activa produce un gran grado de placer en la mujer y también en los hombres.
"Me gusta el sexo anal porque creo que se siente mucho más el pene y la posición es más dominante", afirma Andrea (27 años). "Al ser más estrecho el orificio es un poco más explosiva y excitante la entrada, lo que a mí, por lo menos me produce mucho placer. En todo caso no sé si con cualquier hombre lo podría hacer, ya que creo que debe existir mucha confianza", añade la profesional.
Sin daños
No obstante, las incursiones a este sector del cuerpo deben hacerse con delicadeza. El primer paso es darse el tiempo para la estimulación, pues una arremetida muy brusca puede causar graves lesiones en el área. Esto se puede realizar con los dedos, el pene o un vibrador lentamente tocando la zona e iniciar, luego de comprobar que la zona se dilata, la penetración.
Lo mejor es comenzar con la introducción de un dedo para que el ano se vaya adaptando y luego de varios intento, añadir otro dedo a la zona. Después de comprobar que la zona esta abierta, se puede pasar a la introducción del pene. La clave en todo este proceso es la paciencia y entender si la pareja se pone más nerviosa de lo común o prefiere dejarlo para otro momento.
La utilización de lubricantes es de suma relevancia para esta zona, pues al contrario de la vagina, el ano no produce mucha lubricación. En este caso es bueno utilizar siempre productos en base a agua para evitar el dolor que produce la sequedad y ayudar en la penetración que realiza la pareja.
Asimismo, esta tipo de relación es muy riesgosa en lo que tiene relación al contagio de Sida. Por ello se recomienda el uso del condón cada vez que se quiera experimentar con esta zona del cuerpo.
Zona de bacterias
Antes y después del sexo anal debes: