Propiedades en La Dehesa, Las Condes, Villarrica, Estados Unidos e Inglaterra; vehículos lujosos, tanto modelos modernos como antiguos de colección; cuentas en los principales bancos nacionales y algunos extranjeros. Son parte de los bienes que ha logrado amasar el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea y después senador institucional Ramón Vega Hidalgo, junto a su familia, a lo largo de los años.
Hace años que jueces, detectives y parlamentarios se preguntan cuál es el origen del dinero que le permitió a Vega reunir esa pequeña fortuna. Todo porque la justicia de Bélgica ha descubierto una serie de transacciones financieras, vinculadas al pago de comisiones ilegales por la compra de 25 aviones Mirage para la FACH, en las cuales los hijos del general retirado habrían recibido dinero.
La compra data de 1994, cuando Vega estaba al mando de la aviación y el Gobierno tomó la decisión de aceptar la oferta que hizo la empresa belga Sabca, dedicada al rubro de la aeronáutica. Ésta, que disponía de un stock de cazabombarderos Mirage 5 dados de baja por la Fuerza Aérea de Bélgica, los había repotenciado a través del programa Mirsip (Mirage Safety Improvement Program) y logró colocarlos en Chile a cambio de 109 millones de dólares. Fueron 20 aviones modernizados, más otros cinco sin modernizar que fueron utilizados como fuente de repuestos, y que en nuestro país fueron rebautizados como Elkan.
En 1995 estalló en Bélgica un gigantesco escándalo de corrupción, cuando se descubrió que empresas de armamento habían pagado coimas a una serie de altos funcionarios de Gobierno. Al revisar los contratos de venta de material bélico surgieron sospechas respecto de varios operadores, entre ellos una empresa denominada Europavia, subsidiaria de Sabca, y la venta de los aviones Mirage a Chile.
La investigación quedó en manos del juez Daniel Fransen. Fue éste mismo quien, ante la imposibilidad de perseguir criminalmente a ciudadanos chilenos involucrados en el pago de comisiones ilegales, y frente a la amenaza de la prescripción, decidió enviar a nuestro país un voluminoso exhorto: la copia íntegra del dossier del caso, caratulado con el número de rol 2001/36 del Primer Juzgado de Instrucción de Bruselas.
LA RUTA DEL DINERO
Como lo informó LND en su edición del 16 de diciembre pasado, dicho expediente se encuentra por estos días en dependencias del 32 Juzgado del Crimen de Santiago, donde está radicada una investigación por el delito de exacción ilegal, o, lo que es lo mismo, pago de coimas a funcionarios públicos.
“La responsabilidad de ciudadanos chilenos debe ser resuelta por tribunales chilenos y acá está muy encima la prescripción”, señaló a este diario una alta fuente de la Oficina Central para la Represión de la Corrupción, un ente fiscal belga que ha hecho de parte acusadora en el caso.
La documentación enviada por Fransen, contenida en una decena de cajas, es trascendental para el futuro de la investigación en Chile. El dossier incluye informes de las autoridades financieras de Estados Unidos y Suiza, las que, a petición de la justicia belga, accedieron a levantar el secreto bancario para estudiar los movimientos en las cuentas de varios de los intermediarios que triangularon las comisiones ilegales.
Fue así como se descubrió que, desde cuentas de sociedades al portador (off shore) creadas en paraísos fiscales, se realizaron, entre 1996 y 1997, depósitos y transferencias de fuertes sumas de dinero a los tres hijos del general Vega: Gustavo, Verónica y Rosa María Vega Pizarro.
Los fondos, que alcanzan a los 700 mil dólares, provenían de cuentas de la empresa Berthier Investment Inc. Esta compañía, propiedad del chileno de origen checo Carlos Honzik Hubka fallecido en 1999, estuvo a cargo de recibir el monto total que Sabca pagó en comisiones a los intermediarios en la venta de los Mirage: 14,45 millones de dólares.
El seguimiento de la ruta, despejada por las autoridades suizas y estadounidenses, permitió llegar hasta los bancos Coutts and Co. hoy de propiedad del español Santander y Espirito Santo, ambos con sede en Miami. En ellos se hallaron cuentas asociadas a la ruta de las comisiones.
En el primero de los mencionados, se descubrió una cuenta a nombre de Gustavo Vega, quien, según la documentación oficial de la entidad financiera (ver recuadro), actuaba en representación de su padre, Ramón Vega. El 28 de marzo de 1996, dos días después de que la cuenta fuera abierta, los Vega recibieron, según el banco, un depósito de 441.189 dólares proveniente de la cuenta TABA del mismo Coutts, que era la denominación utilizada para la cuenta de Berthier.
RESPUESTAS QUE NO CALZAN
En varias ocasiones, La Nación Domingo ha intentado obtener una versión del ex uniformado, pero éste se ha negado. El general sí ha concedido algunas entrevistas a los diarios “La Segunda” y “La Tercera”, y este viernes publicó un artículo en la revista “Qué Pasa”, titulado “Vega se defiende”, en el cual insiste en que el negocio que terminó con la compra de los Mirage se hizo de Gobierno a Gobierno, y que por ello no correspondería el pago de comisiones.
Sin embargo, en ninguna de sus declaraciones Vega hace referencia a las cuentas y las transferencias de dinero a sus hijos descubiertas por la justicia belga, ni a la relación que tuvo él con los intermediarios.
“Un pago de este tipo no debe existir, tanto porque esta operación se realizó de Gobierno a Gobierno como porque, aun suponiendo que un jefe de servicio quisiera establecer condiciones irregulares de venta, esta posibilidad de influir en forma determinante se vería impedida por el sistema legal vigente y por la intervención de numerosos organismos”, señaló a “Qué Pasa”.
Asimismo, Vega insiste en que ni Carlos Honzik ni su doble yerno, Bernard van Meer (quien se ha casado con sus dos hijas, en distintos períodos), tuvieron ninguna influencia en las tratativas. “En ningún momento tuvieron participación”, sostiene.
Sin embargo, su propio pariente político contradice al ex comandante en jefe de la FACH. En una declaración que prestó en Londres, en 2005, a detectives chilenos, Van Meer, empresario de origen holandés, reconoce haber recibido comisiones por la venta de los aviones Mirage.
El actual gerente de marketing y ventas de Sabca, Marc Humblet, fue el principal ejecutivo de la empresa belga al frente del negocio con Chile entre 1992 y 1996. Humblet ha declarado a la justicia que se contactó a Bernard van Meer precisamente por su posición privilegiada como representante de empresas y su condición de yerno de Vega.
También, menciona claramente la participación de Carlos Honzik en el dispositivo para conquistar el mercado chileno y “convencer” a las autoridades locales para que se decidieran por la oferta que hacía Sabca.
SOSPECHAS OFICIALES
A partir de 2003, cuando se fueron acumulando las pruebas que aparecen en el proceso, la justicia chilena comenzó silenciosamente a indagar respecto a las propiedades que los Vega habían adquirido en los últimos 10 ó 12 años. Durante 2005, por ejemplo, los conservadores de bienes raíces de Santiago y de la Araucanía enviaron sendos informes indicando la existencia de bienes raíces a nombre de la familia.
Por otro lado, aunque con más demora por la resistencia que aún imponen algunos bancos para entregar información, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, también elaboró un informe indicando las entidades donde Vega y los suyos mantienen instrumentos financieros.
Una fuente ligada al caso señala que tanto en los investigadores como en el CDE de inmediato surgieron dudas con respecto a la capacidad de la familia para sostener, con sus ingresos normales, el estilo de vida que llevaban.
Algunos meses después de que la cuenta de Gustavo Vega en el Coutts and Co. de Miami recibiera los más de 441 mil dólares, la esposa del aviador, Rosa María Pizarro Pinochet, compró una valiosa propiedad en calle Monasterio 11054, en La Dehesa. Según los registros del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, la casa, adquirida el 28 de noviembre de 1997, costó 10.300 unidades de fomento, es decir, más de 200 millones de pesos actualmente.
Ramón Vega, en tanto, aparece en el Boletín de Informaciones Comerciales como propietario de un bien raíz ubicado en calle El Olivar 1490, en Las Condes, el que, sólo por avalúo fiscal, está valorado en más de 261 millones de pesos. Su hijo Gustavo vive en una propiedad en calle Los Trapenses, también en La Dehesa, y su hija Verónica tiene un lujoso departamento en la calle 27 de Nueva York.
Gustavo Vega junto a su ex esposa, Andrea Espinace, formaron una empresa inmobiliaria denominada Pizarro Propiedades, dedicada a la venta y corretaje. El 12 de noviembre de 2004, el hijo del general vendió una propiedad, cerca del Estadio Italiano, por más de 105 millones de pesos.
Otra de las sociedades activas con que realizaron algunos negocios fue Calafquén S.A. Ésta fue creada en enero de 1995 por Gustavo, Verónica y un primo. Su participación en esta sociedad fue consignada por Vega a la hora de abrir la cuenta en el Coutts.
Ese mismo año, el único hijo varón del general Vega abrió otra sociedad: la Sociedad Transportes H. P. Limitada, también llamada Horse Power Ltda., y la mencionada Propiedades Pizarro.
Actualmente, la documentación enviada por la justicia belga está a la espera de que sea traducida por la Cancillería para ser oficialmente incorporada al expediente del caso.
Una vez que eso suceda habrá una serie de diligencias, entre las que se cuentan nuevos interrogatorios a Vega, su esposa y sus hijos, para que expliquen por qué aparecen recibiendo dineros del mayor comisionista del negocio de los Mirage, Carlos Honzik.