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  Palabra de Mujer

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  Consciente de que una crisis en la DC podría volver ingobernable su "segundo tiempo", la Presidenta tendió una mano a la jefa de la falange. A cambio de un partido leal y ordenado, colocó en el gabinete a tres ministros que ayudarán a reforzar el liderazgo político y partidario de la senadora por Santiago Oriente. Lo que está por verse es qué efecto tendrá esta alianza en la próxima definición presidencial.

Domingo 13 de enero de 2008


Si se concluye que en el reciente ajuste ministerial efectivamente logró imponerse el criterio de la cúpula alvearista democratacristiana que logró colocar a tres hombres del entorno de la senadora en el nuevo equipo de Gobierno , no es menos cierto que la Presidenta Michelle Bachelet estaba obligada a tomar una decisión así, a causa de la crisis sufrida por el principal partido oficialista, la DC, que terminó, por ahora, con un senador y cinco diputados menos.

Teniendo claro que en la última etapa de su administración no se puede improvisar, la Mandataria no dudó en tender una mano a la institucionalidad falangista. Sólo de esa forma sería posible aspirar a una DC "ordenada" y, por extensión, una Concertación alineada.

El pilar fundamental de esta operación política pasó a llamarse Edmundo Pérez Yoma, quien, junto con asumir como titular de la cartera de Interior, tomó en sus manos el timón del comité político de La Moneda.

La verdad es que la actual directiva DC no se sentía representada, por lo menos en la sede de Palacio, fruto de los reiterados desencuentros con el ex ministro del Interior Belisario Velasco.

De allí que a la hora de anunciar el cambio de gabinete, la senadora Alvear y su mesa directiva no trepidaron en pedirle expresamente a la Jefa de Estado que su sucesor en la cartera de Interior fuera Pérez Yoma y no otro nombre, como, por ejemplo, Aldo Cornejo.

La implicancia del nombramiento del empresario y ex ministro de Defensa va más allá de la inobjetable fortaleza que adquiere el equipo político de La Moneda. La inclusión de Pérez Yoma en el Ejecutivo también persigue ayudar a reposicionar la alicaída conducción partidaria de la jefa falangista, senadora Soledad Alvear.

Luego de que el alvearismo logró salirse con la suya, consiguiendo que el Tribunal Supremo del partido expulsara a su principal contendor el senador colorín Adolfo Zaldívar , en el falangismo existe un fuerte cuestionamiento hacia la directiva que dirige Soledad Alvear.

Varios de los sectores que no le son afines colorines, freístas, chascones e incluso los denominados "cascos azules", que han propuesto una directiva de unidad critican el manejo que tuvo en el conflicto partidario y, sobre todo, que éste se hubiese saldado con la salida de seis parlamentarios.

Y no se descarta que la escalada continúe con la dimisión de concejales y dirigentes regionales y provinciales (de hecho, el viernes renunciaron al partido dos dirigentes de Valparaíso, entre ellos Humberto de la Maza, ex candidato a diputado y hermano del actual intendente regional).

En ese sentido, adelantan que las elecciones municipales serán un factor de medición para la tienda de la flecha roja y, en particular, para la nueva administración DC. El partido deberá renovar su directiva el próximo 6 de abril y la senadora Alvear ya anunció que irá a la reelección, por lo que su apuesta es jugarse el todo por el todo.

EL IMPACTO PRESIDENCIAL

Otro efecto práctico que inevitablemente se suma al análisis es el factor presidencial. Fuentes falangistas aseguran que Pérez Yoma deberá imponer su peso político, por un lado, alineando a ministros, partidos y parlamentarios y, por otro, elevando la sintonía fina entre la Presidenta Bachelet y la senadora Alvear. Si lo consigue, esta última debería lograr imponer su liderazgo dentro de la DC y, con ello, consolidar su opción presidencial para el 2009, tanto dentro como fuera del falangismo.

La decisión de la DC y en particular de la senadora Alvear de demandar la nominación de Pérez Yoma no es un mero capricho. Hay que leerla también en clave presidencial. A ojos del alvearismo, en diciembre, cuando Francisco Vidal reemplazó a Lagos Weber en la Secretaría General de Gobierno, la balanza quedó desequilibrada respecto de la presencia política de los eventuales presidenciables de la Concertación.

Así como la carta PS, José Miguel Insulza, mantenía en La Moneda a un cercano como el ministro de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, y el PPD sumaba con Vidal a un hombre del riñón de Ricardo Lagos, la DC sintió que debía, forzosamente, potenciar su representación en el comité político. Y, para el alvearismo, la única carta posible de equiparar las figuras de Vidal y Viera-Gallo era Pérez Yoma.

En la sede de Gobierno advierten que esta consideración no habría sido desatendida por la Mandataria al momento de acceder a la petición de la DC. Es más, algunos integrantes del círculo más cercano a la Presidenta Bachelet han advertido que ésta estaría resuelta a "reivindicar" el tema de género durante la última etapa de su gestión, y que en esa lógica el mayor triunfo sería dejar como eventual sucesora en La Moneda a otra mujer.

Ahora, no cabe duda que para que Alvear logre dicho objetivo deben intervenir otros factores. Sin embargo, las mismas fuentes comentan que la Jefa de Estado estaría dispuesta, al menos, a dejar clara constancia de que durante su administración tendió una mano a las aspiraciones presidenciales de la timonel DC, e incluso hay quienes aventuran que, al igual como en su momento el Presidente Ricardo Lagos ungió públicamente a Bachelet cuando ésta competía con Alvear, no sería raro que Bachelet, una vez desatada la campaña presidencial, realice un gesto en esa dirección a favor de la senadora por Santiago Oriente.

De este probable escenario, incluso, estaría al tanto uno de los jefes políticos más cercanos de la Mandataria, el senador Camilo Escalona, y de ahí que éste haya manifestado en público que no tendría problemas en apoyar a Alvear si ésta sigue empinándose en las encuestas.

ACUERDO DE RECIPROCIDAD

Claro que, más que un acto de generosidad de la Presidenta Bachelet a la conducción de la DC, el espaldarazo que le dio a Alvear en la conformación del gabinete también implica retribuciones. Uno de los principales compromisos adquiridos por la cúpula alvearista al solicitar el nombre de Pérez Yoma en la cartera de Interior fue alinear sus filas para apoyar decididamente los proyectos que el Ejecutivo envíe al Congreso.

La garantía de este pacto se basa en que, a diferencia de lo que ocurría con el saliente ministro del Interior, Belisario Velasco, la mesa DC espera mejorar su comunicación con La Moneda, precisamente, a través del nuevo ministro Pérez Yoma.

Y, también el hecho de que los cinco diputados colorines decidieran finalmente emigrar de la falange ayudará a cumplir con dicho compromiso: Alvear ya que no tendrá que hacerse responsable por las constantes críticas de los decés disidentes a las iniciativas del Gobierno.

Con todo, y si bien la Jefa de Estado optó por una fuerte apuesta por la DC, para tratar de frenar los arrestos de desintegración y permitirle su recuperación política, el verdadero peso del partido tanto al interior de la Concertación como en el escenario electoral nacional sólo quedará claro después de la elección municipal de octubre.

La incorporación de Pérez Yoma al gabinete del segundo tiempo de la administración bacheletista, también es una clara señal del giro que debió realizar la Mandataria a favor de los partidos políticos.

La decisión de volver a los viejos tercios y recurrir a personalidades con una vasta experiencia política y partidaria demuestra que la Presidenta Bachelet habría reconocido y aceptado el valor que adquieren los partidos en el Gobierno. De manera que sólo después del fallido intento por hacer del suyo un Gobierno con "caras nuevas", la Jefa de Estado se habría terminado por convencer que los partidos deben ser considerados en el ámbito de la toma de decisiones.

La nueva apuesta de la Presidenta Bachelet, con la incorporación de Pérez Yoma a la cabeza del comité político, tiene un potente efecto en su propio gabinete.

La experiencia y solvencia política de Pérez Yoma, así como la convicción de que intentará ejercer plenamente el poder con el que cuenta su cargo, indica a las claras que la Mandataria optó por un giro en la forma de administrar las decisiones que adoptará de aquí en adelante. ¿Cómo? Llegó la hora de poner los aspectos políticos por delante de los económicos. Un vuelco que deja claramente a un perjudicado en el comité político de La Moneda: el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

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