
Martes 15 de enero de 2008
A pesar las duras críticas recibidas por su llamado a retirar el calificativo de terroristas a las FARC y cambiarlo por el estatus de parte beligerante, el Presidente de Venezuela Hugo Chávez reiteró ayer en Guatemala su pedido de apoyo de "todos los gobiernos del mundo", para liberar a los rehenes que aún mantiene la guerrilla en su poder.
Asimismo, el Mandatario aclaró que su principal objetivo es que "se sienten a hablar de paz los actores de la guerra en Colombia", al tiempo que aclaró que "lo que ando (haciendo) es elaborando propuestas, ideas fundamentadas en la creatividad y la buena fe."
Pero la comunidad internacional no concuerda con los procedimientos y solicitudes de Caracas. El Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Seguridad Común, Javier Solana, desestimó ayer la propuesta de Chávez, argumentando que "en la UE no hay ningún debate sobre las FARC y sobre la lista de organizaciones terroristas. Si ahora se cambiara la posición con respecto a lo que son las FARC, creo que cometeríamos un gravísimo error".
Asimismo, el portavoz del Consejo de la UE, Jesús Carmona, aclaró que "para ser retirada, una organización debe haber dado muestra de que ya no ha cometido actos terroristas y hasta el momento esto no ha sucedido" con las FARC.
La misma postura comparte la Casa Blanca, puesto que las FARC "se han ganado su lugar en la lista terrorista (y) no tengo conocimiento de algún cambio sustancial en el patrón de conducta" de la guerrilla, según señaló ayer el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Sean McCormack.
En tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, precisó que su país tampoco va a cambiar su posición sobre la guerrilla, aunque esta postura -aclaró- "no impide que tengamos que mantener un acuerdo humanitario y sigamos trabajando para la liberación de más secuestrados.
Reacciones en Colombia
Más enfático en su rechazo fue el ex secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), y ex Presidente colombiano (1990-94), César Gaviria, al asegurar ayer que las palabras de Chávez "son una defensa velada de la lucha armada en Colombia y constituyen un grave quebrantamiento de la Carta Democrática Interamericana".
Para el líder del opositor Partido Liberal, el hecho de que Bogotá reconozca el papel de Chávez en la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, no le autoriza a inmiscuirse en la vida política colombiana. "Todos los gobiernos de América deben señalarle al Presidente Chávez los gravísimos riesgos que tienen para el continente sus afirmaciones y eventuales acciones", advirtió.
En tanto, Melanie Dellove, hija de la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt (quien permanece secuestrada por la guerrilla desde 2002), dijo ayer que "si las FARC quieren restablecer su imagen para demostrar que no son terroristas y pretender convertirse en fuerza beligerante, a través del cual renuncien al secuestro, puede ser algo muy positivo para el país".
Dellove es partidaria de que Chávez retome el papel de mediador, pues "podría aportar mucho porque ha podido establecer un diálogo con las FARC".