
Martes 15 de enero de 2008
Con total tranquilidad se tomó el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, el proyecto de ley que envío Perú a su Congreso y que modifica los límites terrestres con Chile. A juicio del personero de Gobierno este hecho no desprenderá ninguna consecuencia concreta que perjudique a Chile, sino al contrario.
"Es obvio que esto es una revisión y no una precisión como dijeron ellos, y que están tratando de mejorar su posición relativa antes de presentar la demanda. Sin embargo, no estoy tan seguro de que eso fortalece su posición", afirmó el canciller luego de reunirse con el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio. Para Foxley el derecho internacional no permite que una ley de cuatro días antes determine las fronteras de un país.
El proyecto del Gobierno peruano el cual está en espera de la ratificación del Congreso- señala específicamente que ni la línea de frontera terrestre con Chile ni el límite del territorio nacional con el océano Pacífico tienen su inicio en el Hito número 1. En cambio establece que "los límites de la provincia de Tacna con los territorios de las repúblicas de Bolivia y Chile, por el este y el sureste, así como en el océano Pacífico por el suroeste, tienen su inicio en el punto de la Concordia".
"Aquí se ha determinado la frontera hace muchas décadas, no sólo por acuerdo entre las partes, por tratados que existen, por actas que se han levantado y a las que han asistido representantes del Gobierno peruano. Se ha delimitado en terreno; en 1968 y 1969 se construyeron unas torres de enfilamiento y eso fue firmado por don Javier Pérez de Cuellar, quién después fue secretario general de la ONU. De tal modo que esa es la jurisprudencia que existe", aclaró el Canciller.
En tanto, el subsecretario de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, recalcó que este cambio de límites no lleva a un conflicto con Perú. "No estamos frente a un conflicto, estamos frente a una pretensión peruana la cual será llevada ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya", puntualizó en entrevista con canal 13.
Van Klaveren aprovechó de explicarle a la población que una vez que Perú presente la demanda se abrirá un plazo de espera en donde ambos países serán convocados por la presidenta de La Haya. El proceso puede durar aproximadamente 6 años, ya que se debe acordar un calendario, presentar las causa por parte de ambos países, sostener las réplicas, dúplicas y finalmente los alegatos orales.
"No hemos tenido que recurrir a ninguna argucia para simplemente sostener lo que ha sido la posición histórica de Chile durante varias décadas, y además curiosamente reconocida por Perú. Por eso estamos tranquilos, y creemos que hay que mantener un tono prudente en esto, en especial, porque es un juicio muy largo y no hay que pensar que se resolverá en una semana o 15 días", afirmó el canciller en el mismo sentido.
En tanto, ya se prepara el equipo jurídico de Chile para la defensa del país ante el Tribunal Internacional.