
Martes 15 de enero de 2008
La Comisión Internacional del Partido Demócrata Cristiano (PDC) afirmó que las connotaciones extrajurídicas con que Perú ha revestido su demanda marítima podrían afectar el normal desarrollo de la relación entre ambos países, al tiempo que respaldó el actuar al respecto del Gobierno de Michelle Bachelet.
Mediante una declaración pública, la comisión falangista afirmó que, frente al anuncio de Perú en orden a que en los próximos días someterá ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya la delimitación marítima con Chile, "lamenta la referida pretensión judicial que intenta poner en duda un límite clara, libre y legítimamente establecido y siempre respetado".
Agrega que tal acción "no sólo carece de fundamentos jurídicos al contravenir lo pactado en Tratados y la invariable y constante práctica común seguida al respecto, sino que, asimismo, podría tener negativas consecuencias en lo relativo al principio de la estabilidad de las fronteras, base fundamental de las relaciones internacionales".
Considera además que "con la anunciada solicitud judicial y especialmente en razón de las formalidades y connotaciones extrajurídicas con que innecesariamente la ha estado revistiendo, Perú le otorga al referido asunto una indiscutida preeminencia por sobre todos los otros intereses compartidos con Chile, lo que evidentemente podría causar daño a éstos y, en general, al normal desarrollo de la relación entre ambos países".
En este sentido, la Comisión Internacional de la DC afirmó que "apoya la política que, como un asunto de Estado que trasciende los intereses sectoriales e involucra a los del país en su conjunto, está asumiendo el Gobierno de Chile en el asunto en comento, la que se apega estrictamente a la naturaleza esencialmente judicial de éste y a lo prescrito en el Derecho Internacional", y expresó "su esuelta decisión de colaborar con el Gobierno de Chile en todo lo que le requiera en el marco de la amplia consulta nacional que realiza con relación a la defensa judicial de los intereses patrios en dicho caso, para lo que, desde ya, pone a disposición a sus profesionales especialistas en la materia".
Al respecto, destacó que "reafirma su convicción de que las relaciones entre los países de América Latina deben sustentarse, no en inútiles pretensiones por revivir superados y ya resueltos asuntos del pasado, sino que, muy por el contrario, en los desafíos que plantea el actual escenario internacional, cada vez más abierto, interdependiente y globalizado y con crecientes requerimientos científicos y tecnológicos, todo lo cual requiere, más que nunca, de la acción mancomunada y solidaria y de una compartida visión moderna e innovadora, en vista, todo ello, de la pronta superación de la pobreza, la desigualdad y la indignidad que afectan, en el continente, a amplios sectores ciudadanos".
Finalmente, manifestó su consecuente "esperanza de que la política del Gobierno de Chile logrará, a pesar de la aludida actitud asumida por Perú, proporcionarle al conjunto de las relaciones con dicho país una nueva dimensión con indiscutible perspectiva de futuro, que así supere los estrechos márgenes con que, en la práctica y más allá de las palabras en contrario, se procura restringirlas con acciones como la indicada e injustificada pretensión judicial internacional de Perú".