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Miércoles 16 de enero de 2008
"Ojo con el ojo numeroso de la bomba/ que se desata bajo el hongo vivo./ Con el fulgor del Hombre no vidente, ojo y ojo", escribe el poeta chileno Óscar Hahn en "Visión de Hiroshima", uno de sus más conocidos poemas, que forma parte del libro de reciente aparición, "Poemas radiactivos" (Editorial Cuarto Propio).
El volumen se completa con dibujos de la artista Gabriela Cánovas, donde los textos de Hahn son el espejo de la herida. Y ahí están poemas como "Planta nuclear", "Reencarnación de los carniceros" y "Ciudad en llamas".
En la presentación del libro, Cánovas escribe: "Hemos visto por una parte la paranoia desatada por supuestas armas químicas que desembocó en la guerra de Irak, y por otra, los ensayos de Corea del Norte, el programa nuclear de Irán y el peligroso material radiactivo que acumulan Estados Unidos, Rusia y otras potencias. Científicos como Stephen Hawking temen que ocurra una segunda era nuclear, más devastadora que la anterior".
EDAD DE LAS CAVERNAS
Óscar Hahn vive hace más de 20 años en Estados Unidos. En la Universidad de Iowa hace clases de literatura Hispanoamericana. Desde sus calles ha visto como los jóvenes de Iowa desaparecen para enrolarse en la guerra de Irak.
Pero Hahn también vivió su propia guerra. La dictadura de Pinochet censuró su libro "Mal de amor" y su vida en Chile simplemente se truncó.
El poeta, que este año cumple 70, dice en el Prólogo para sobrevivientes: "La Humanidad tiene que despertar de su indolencia ética y evitar que el progreso científico se transforme en un retroceso instantáneo, de la Edad Atómica a la Edad de las Cavernas. Si alguien sufre la desgracia de sobrevivir, esas cavernas ya no serán decoradas por animales de caza, sino con hongos atómicos grabados por penosos humanoides. Tened cuidado, señores los carniceros, con los terceros días de las terceras noches".