
Jueves 17 de enero de 2008
Ronaldo podría jugar por Chile. Siempre y cuando uno de los diecisiete que se registraron bajo ese nombre en 2006, se dedique al fútbol y el entrenador de la selección chilena de 2020 lo nomine. Ronaldo es uno de los cientos de noveles compatriotas que hoy llevan nombres de futbolistas, políticos o cantantes, apelativos que, por cierto, se renuevan al ritmo de la moda. Es así como Marilyn y Salvatore han dado paso a los Daddy, Harlem o Nikitas. Pero esto no es algo nuevo. Lo que realmente la lleva en materia de bautizos son los nicknames y toda la simbología asociada a internet.
Según el director nacional del Registro Civil, Guillermo Arenas, en otras épocas también se ocupaban nombres de héroes de novelas o de series de TV. "Ahora lo que está entrando fuerte (son nombres asociados) al tipo de conversación que se tiene en internet, apóstrofes o en vez de poner ES, ponen sólo la S, como en Steban", afirma Arenas.
Pese a la tendencia, Chile está lejos de competir con otros países. El año pasado fue registrado en México un niño de nombre "Yahoo", por el buscador de internet en que se conocieron sus padres, y en China otro matrimonio intentó llamar @ a su retoño. En la región el ranking lo lidera la provincia de Manabí en Ecuador. Allí, nombres como Alí Baba Cárdenas, Justo Empate Enríquez o Cadena Perpetua Vásquez no se comparan con los chilenos Shaoling, Dragoneet o Delorean (como se llamaba el auto de la película "Volver al futuro").
El nickname en el carné
El año 2006 fue inscrito un niño como D, una niña Lil y otros diecinueve como AXL. Si bien aún no son parte de los nombres más recurrentes, la tendencia va en camino a abreviar o introducir letras h o x, propias del lenguaje pokemón usado en messenger o fotologs.
La lista sigue con Xioumei, Xuric, Dongxi, Skaggrs, Iramsuy, entre otros. En estos casos, el oficial del Registro Civil puede recomendarle a los padres que cambien esos nombres, amparados en una ley que prácticamente está en desuso. Pero Arenas no quiere que esto ocurra. A su juicio, el origen de los nombres no debería tener mayor importancia, pues es un derecho privado y la intervención del Estado en el nombre de las personas es "un acto feroz e inadmisible".
Según el director del Registro Civil "el problema está en la mayoría y no en la minoría que le pone, por ejemplo, Pichuleo como nombre a su hijo. Porque considerar extraño ese nombre o asociarlo a los genitales es una discriminación de la mayoría de los chilenos".
Arenas cuenta una anécdota ocurrida años atrás. "Un señor vino y le puso Anito a su hijo. Al oficial de ese entonces le pareció mal y la gente se reía. Entonces, qué probó eso: que el oficial civil era un ignorante, que el padre era una persona culta y que la gente que se reía eran unos patanes. Porque Anito era uno de los dos personajes que pidió que condenaran a muerte a Sócrates. Y el tipo había leído la "Apología de Sócrates", de Jenofonte. Entonces la única persona que estaba en su decencia era el papá", culmina Arenas.
Grafema mapuche
Según datos del Registro Civil, más de 40 mil personas se cambiaron de nombre el año pasado. Para acceder a este beneficio uno debe ser mayor de edad y presentar una acción ante los tribunales de familia correspondientes. Para ello, se puede argumentar sentir menoscabo o haber sido conocido durante mucho tiempo de otra forma.
También, desde agosto del año pasado, el Registro Civil y Conadi-Orígenes iniciaron una campaña de difusión para anunciar la integración del grafemario mapuche. Desde entonces, los padres que quieren llamar a su hijo Lautaro (pájaro veloz) pueden hacerlo de la forma original: Lebtxaru.