
Viernes 18 de enero de 2008
Totalmente cerradas amanecieron las oficinas de la sede del Banco Mundial en Washington. Y es que varias amenazas telefónicas anónimas, anunciando el estadillo de bombas, fueron lo suficientemente aterradoras para que las autoridades del organismo económico determinaran dejar las puertas cerradas mientras el FBI hacía un estricto rastreo.
Según trascendidos de la prensa norteamericana, esta se trataría de la tercera amenaza recibida en pocos días. Por tanto y para evitar peligros, los miembros de la institución internacional quisieron ser precavidos y darles el día libre a todos sus trabajadores, al igual como lo hicieron ayer.
En la jornada de hoy, las unidades especiales de la policía rastrillaron el cuartel general del organismo con el auxilio de perros adiestrados en la detección de explosivos. No obstante, no se encontraron rastros de ningún aparato explosivo.