
Sábado 19 de enero de 2008
Lo primero que hace Flavia Liberona al hablar sobre la campaña Sin Miedo contra la Corriente de las ONG Oxfam y Terram es quitarle el lado oscuro. Dice que no se trata de una campaña del terror contra la industria salmonera, ni de un boicot o una moratoria. Sólo se busca sensibilizar y, en una segunda etapa que comenzará en marzo, generar un cambio apuntando a quienes toman las decisiones en el país.
Esta etapa de sensibilización, la epidermis del presidente de SalmonChile, César Barros, acusó el golpe: el empresario sentenció que la industria no hace ningún mea culpa. "Él es el presidente del directorio de una asociación gremial, y dentro de ese gremio hay matices", retruca Liberona.
"De hecho, Marine Harvest, que es una de las empresas grandes, ha dicho públicamente que hay que cambiar el manejo sanitario y ambiental de la industria porque hoy tiene graves problemas. Esos matices están dentro de SalmonChile como dentro de cualquier gremio y si no es posible conversar con el presidente del directorio, a lo mejor sí se puede con algunas empresas. Es absurda la postura de no dialogar cuando ellos saben tanto como nosotros que es necesario generar estos cambios".
Otra de Barros que la directora de Terram aclara: el dirigente gremial desestimó el dato de que cada diez fiscalizaciones a la industria, ocho terminan en sanciones. "Eso es información pública que entregan la Dirección del Trabajo, CONAMA, los informes de la Cámara de Diputados y otros. Nuestras cifras tienen respaldo, pero la industria entrega cifras que no sabemos de dónde vienen. Ésa es la diferencia. La información desde la empresa no está disponible".
A Liberona le extraña la postura de Barros porque SalmonChile y Terram participan de los Diálogos del Salmón mesas de trabajo- a nivel mundial y toda la información que basa la campaña es conocida. Es más, el año pasado esos diálogos se realizaron en el país. "¿Si ellos reconocen las denuncias? A veces sí, otras no".
Liberona "entiende" la sensibilidad de Barros. Esta campaña llega en un momento complejo: AquaChile tiene conflictos laborales hace unos días, unos mil trabajadores se tomaron dos plantas en la zona de Calbuco por demandas salariales-, la contaminación por virus ISA crece y ha provocado el cierre de centros en la Décima Región y en los recientes Diálogos del Salmón se dieron conocer dos estudios uno sobre carga de nutrientes en los ecosistemas y otro sobre el uso de químicos - que no dejan bien parada a la industria.
Más aún: la próxima semana llega a Chile príncipe heredero de Noruega, Haakon, y la corona noruega es dueña en parte de una de las empresas salmoneras presentes en Chile, Mainstream. "Eso también los tiene intranquilos. Hay un conjunto de temas que hace complejo el escenario, pero de eso no somos responsables Terram, ni Oxfam ni los trabajadores, sino la propia industria o el Estado por no tener adecuadas fiscalizaciones", apunta.