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  Kidzania: un juego monstruoso

  Cualquier cosa que deje absorto a un niño sirve para jugar: un palo, una nube, una piedra, y Kidzania es precisamente todo lo contrario, ya que para "jugar" ahí hay que enfrentarse a todo lo que mata las fantasías del mundo infantil.

Domingo 20 de enero de 2008

Kidzania es el nombre de un proyecto empresarial cuyo monstruoso objetivo es que los niños jueguen a ser adultos, sí, tal como suena. La idea la están importando desde México un grupo de empresarios chilenos para instalar la franquicia en Chile, Perú y Argentina. Cuando leí esta noticia en "El Mercurio" quedé tieso ¿Qué placer puede encontrar un niño en jugar a ser adulto? Si alguna vez todos jugamos al papá y la mamá o al doctor, fue básicamente para que los adultos no reprimieran nuestras primeras curiosidades sexuales, pero nunca lo hicimos para cargarnos de todo el estrés de la paternidad.

Pero en Kidzania, la ciudad de 20 millones de dólares, los niños no juegan al papá y a la mamá; en Kidzania los niños juegan a ir al hospital, al supermercado, al banco, al taller mecánico, a la oficina y todas las cosas que los adultos detestamos. ¿Qué placer puede encontrar un niño, por ejemplo, en un banco hecho a su medida, "jugando" a pedir préstamos, "jugando" a pagar deudas; en fin, "jugando" a resolver problemas de grande?

Los empresarios involucrados explicaron que los niños que visiten Kidzania contarán con la ayuda de monitores para que los guíen en su incursión con las profesiones y oficios de la vida real y puedan desenvolverse sin problemas en el mundo adulto. El negocio es redondo, la idea es que los niños aprendan y repitan en el futuro lo que ensayen en Kidzania; mal que mal, en la iniciativa participarán empresas de verdad, con marcas de verdad, que asaltarán a los niños con sus mercancías de verdad.

No entiendo la necesidad de que exista algo como Kidzania, estoy seguro de que los niños son felices jugando porque precisamente es en esos momentos cuando se olvidan de todo y no saben nada de sí mismos. Cualquier cosa que deje absorto a un niño sirve para jugar: un palo, una nube, una piedra, y Kidzania es precisamente todo lo contrario, ya que para "jugar" ahí hay que enfrentarse a todo lo que mata las fantasías del mundo infantil. Por qué no mejor, entonces, los inversionistas chilenos de Kidzania dejan a los chicos en paz e inventan un mundo de niños para que jueguen los adultos. Sin duda sería mucho más útil, y también un mejor negocio.

 

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