
Domingo 20 de enero de 2008
Cuatro novelas terminadas y una avanzada. Eso es lo que dejó Roberto Bolaño de "2666". A fines de julio de 2003, quince días después de la muerte del escritor, su esposa, Carolina, entregaba a Jorge Herralde cinco disquetes numerados. El amigo y editor de Anagrama lo imprimió, pero sólo se llevó las cuatro primeras a una isla donde durante diez días las leyó con un entusiasmo nada disimulado.
Y ante los acontecimientos no está de mas recordar el artefacto de Nicanor Parra, que viene siendo más que un homenaje. "Le debemos un hígado a Bolaño". El autor de "Llamadas telefónicas" postergó el necesario trasplante de su órgano malherido para terminar su gran proyecto, que superó las mil páginas. Finalmente, un shock hepático enmudeció su voz de fumador en el Hospital Vall de Hebrón de Barcelona.
" 2666 es una obra tan bestial que puede acabar con mi salud, que ya es de por sí delicada. Y eso que al terminar Los detectives salvajes me juré no hacer nunca más una novela-río: llegué a tener la tentación de destruirla toda, ya que la veía como un monstruo que me devoraba", afirmó su autor en 2001 a la revista española "Qué Leer".
Pero Bolaño, en su última visita a la editorial vestía una camisa floreada , le expresó a Herralde su deseo de que las cinco historias fuesen publicadas por separado, una cada año, y así sus hijos tuviesen resuelto medianamente su futuro económico.
ENTRE BALAS Y CUCHILLOS
Roberto Bolaño publicó en 1984 "Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce", libro escrito junto a Antoni García Porta, quien desde España corrobora las palabras de su amigo ante el proyecto monumental. "Cuando escribía Los detectives salvajes , un día me llamó desesperado diciéndome que iba a quemar la novela. Recuerdo que esa misma noche viajé a Blanes para calmarle, pero cuando llegué ya se le había pasado y nos fuimos a cenar. Entonces me dijo que si alguna vez se le ocurría escribir otra novela de tantas páginas, que se lo impidiera porque era seguro que se había vuelto loco. Bueno, pues cuando me contó el proyecto de 2666 y me anunció que tendría unas mil páginas, le recordé lo que me había dicho y que ya sabía lo que le esperaba. No estoy loco, estoy enfermo , me dijo".
¿De qué trata "2666"? Benno von Archimboldi, escritor alemán que sólo logra cierta reputación al desaparecer, es buscado en el inicio del libro por cuatro profesores universitarios, a quienes una pista los conduce a la ciudad mexicana de Santa Teresa trasunto de Ciudad Juárez . Esta es "La parte de los críticos". Luego, "La parte de Amalfitano" es la historia de una mujer que va en busca de un poeta internado en el manicomio de Mondragón. Después, un periodista estadounidense llega a Santa Teresa a cubrir un combate de boxeo, pero se encuentra con el horror de los asesinatos de mujeres.
Diez, veinte, cientos de mujeres muertas a balazos, cuchillazos, violadas, torturadas. Esta es "La parte de Fate", capítulo que da paso a "La parte de los crímenes", donde los detalles de cada muerte serán la descripción del infierno en un pueblo lo más parecido a "un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento", como cita Bolaño a Baudelaire en el epígrafe. Mientras, en el último capítulo se relata la biografía de Archimboldi, o sea, de Hans Reiter. Su título, "La parte de Archimboldi".
"Roberto decía que se había embarcado en algo tan titánico como Guerra y paz , de Tolstói. Un proyecto desmesurado, absoluto, terminal. Yo tenía una enorme curiosidad de leerlo y me hubiera encantado discutirlo con él. Me divirtió que me incluyera en una escena, hablando de despegues y aterrizajes de aviones con Rodrigo Rey Rosa y Pere Gimferrer, y me emocionó que la novela, y en ese sentido su obra narrativa entera, concluyera con la palabra México ", cuenta el escritor Juan Villoro.
BELANO SE DESPIDE
En 1996, Editorial Seix Barral publicó la novela "La literatura nazi en América", pero al poco tiempo la edición fue guillotinada por las escasas ventas. La historia cambiaría en pocos años para su autor. La primera edición de "2666" se hizo en octubre de 2004 con una tirada de 12 mil ejemplares. La segunda, en noviembre de 2004, de 3 mil. La tercera edición, en diciembre del mismo año, aparecieron 5 mil ejemplares; la cuarta, en febrero de 2005, de 4 mil, y la quinta, en abril de 2005, de 6 mil ejemplares. Y ya sus derechos fueron vendidos a editoriales de Italia, Alemania y Estados Unidos.
Jorge Herralde es categórico al clasificar la novela: "Pienso que 2666 pertenece al club de El proceso y El castillo , de Kafka, En busca del tiempo perdido , de Proust, El hombre sin atributos , de Musil, o Bouvard y Pécuchet , de Flaubert. Un club de inacabadas novelas inmortales".
Sobre las obsesiones de Bolaño para precisar detalles en "La parte de los crímenes", Juan Villoro recuerda: "Roberto me pidió que le mandara una relación de todos los mandos policíacos de México para el episodio de las muertas de Juárez. Como tenemos una cantidad insensata de cuerpos policíacos, el asunto es complicado. Por suerte, un amigo conquistó a la hija del jefe de la policía del DF. Fui con ella, que a su vez fue con su padre. Sin saberlo, aquel teniente coronel contribuyó a la literatura. Roberto era muy obsesivo con los datos: el tipo de armas usadas en un crimen, la distancia exacta entre una población y otra, etc. Como se había propuesto no regresar a México, eso se lo conseguíamos sus amigos. Llegó un momento en que necesitó un especialista y le recomendé a Sergio González Rodríguez, que por entonces escribía su extraordinario libro Huesos en el desierto , que trata precisamente de las muertas de Juárez".
Al final de la novela, Ignacio Echevarría, que ha sido el albacea del detective salvaje, señala que entre las anotaciones de Bolaño se encuentran las siguientes. "El narrador de 2666 es Arturo Belano". Una para el final: "Y eso es todo, amigos. Todo lo he hecho, todo lo he vivido. Si tuviera fuerzas, me pondría a llorar. Se despide de ustedes Arturo Belano". LCD