
Domingo 20 de enero de 2008
El dolor ha caracterizado su trabajo fotográfico y sus heridas se evidencian en las imágenes. "Sé que mis trabajos pueden incomodar y creo que todo viene de un dolor interno. Exorcizo mis heridas no sanadas con mi trabajo", dice la fotógrafa.
Hija del director de cine Joaquín Eyzaguirre ("Casa de remolienda"), hijastra del también realizador Silvio Caiozzi ("Cachimba"), sobrina del ex ministro Nicolás Eyzaguirre y nieta de la actriz Delfina Guzmán, Javiera ingresó a la fotografía por casualidad. "Iba a estudiar canto, pero quedé embarazada a los 18 años. Salí del colegio y me metí a estudiar fotografía. Ahí caché que esto era lo mío. Ahora tengo una empresa de fotografía publicitaria, que es la que me permite vivir, mis fotos me permiten poder respirar desde otro sentido", dice.
El 2007, Javiera Eyzaguirre remeció el ambiente artístico con "Santería", una muestra exhibida en el restaurante del mismo nombre, en Chucre Manssur, sobre figuras religiosas. E-mails y llamados en su contra, manifestaciones y hasta un recurso de protección para desmantelar la obra, marcaron ese trabajo. "Empezamos a buscar imágenes que fueran interesantes, como vírgenes, santos o mártires, para que la gente hiciera una conexión con su inconsciente", señala.
Y agrega: "El día de la inauguración había 40 personas con megáfono en mano gritando prostitutas , herejes . Yo quedé helada. Había curas protestando, una cosa rarísima. Eso fue el primer día. Acto seguido, llamaban por teléfono al restaurante pidiendo que desmontaran la exposición. Lo más mala onda fue un correo diciéndome que se había presentado un recurso de protección contra la exposición. Fue rechazado, pero se presentó nuevamente, y otra vez fue rechazado porque no se atenía a no sé qué ley.
Actualmente, Javiera trabaja en un proyecto denominado "Princesas maltratadas", donde Fernanda Urrejola, Ignacia Allamand o Javiera Hernández, entre otras, reflejan mujeres impecables (llevadas a los cuentos de hadas), intactas, casi perfectas, pero con una herida profunda que se exterioriza con una especie de moretón o marca. "Este proyecto comenzó antes de iniciar Santería , pero lo abandoné. Ahora lo retomé y voy a postular a algunos fondos. Princesas maltradas tiene que ver con exponer a la gente al dolor; o sea, obligarla al dolor".
Paralelamente, la fotógrafa se encuentra realizando un trabajo de viñetas donde aparecen una serie de mujeres ahorcadas, llamado "Soluciones para mi cuello". "Yo estoy llena de estas imágenes en mi cabeza. Estas ideas me obsesionaron y hasta ahora me preguntan por qué hago estas cosas, pero de alguna manera significa el cierre de un momento mío. Como de agonía permanente; claramente, Soluciones para mi cuello habla de mí", afirma.
Treinta serán las mujeres ahorcadas y, según Javiera, "no hay que entender esta exhibición como que me voy a suicidar, sino que pasa por ir cerrando momentos. Tuve etapas complejas que me costaron sangre, sudor y lágrimas. Ahora tengo la independencia, la claridad y la fuerza para poder mostrarlo", concluye. LCD