Inicio » Opinión

  Frei el Grande

Domingo 20 de enero de 2008

 Existen en las historias de los países los luchadores, los pacificadores, los soñadores, que en conjunto forman los grandes constructores de la nación.

En Chile, Eduardo Frei Montalva es de aquellas personas que por el relato de su vida pareciera que su existencia transitara entre lo mitológico y lo mágico.

Es que Frei Montalva evoca la mejor parte de la historia de nuestro país y de Latinoamérica. Esa de los primeros hijos de la tierra mapuche, la de los próceres de la independencia, la de los padres fundadores de una nación democrática. Esa es la altura de Frei Montalva.

Mientras más eneros pasan desde su partida, Frei Montalva crece en la memoria del pueblo de Chile, ese pueblo del cual él se enamoró, luego sedujo y con el que, en septiembre de 1964, contrajo un compromiso que duraría para siempre. Para él, era Chile, nuestra patria, su amor infinito. Fue el Presidente de la gente sencilla, transformadora del alma de Chile.

Frei Montalva el luchador, el pacificador, el gran constructor de sueños y esperanzas sigue entre nosotros. Su legado político está presente en los campos de Chile, en las minas de cobre y demás minerales.

A Frei Montalva lo recordaremos en los niños que por la mañana asisten a clases en las escuelas dignas que él construyó, donde desayunan y almuerzan, porque el Presidente entendió que la letra entra mejor en estómagos satisfechos. Frei Montalva, el humanista visionario, nos sigue invitando a nuevos sueños para hacer de Chile el país justo que tanto anheló.

Pero tenemos una deuda que aún no deja tranquila a la conciencia de nuestro país, que es saber la verdad de la partida del Presidente. No tenemos duda que su muerte no fue natural, como trató enfadadamente la dictadura de hacernos creer. Su partido, la Democracia Cristiana chilena, no descansará hasta saber toda la verdad de la muerte del Presidente Frei Montalva, y de comprobarse su asesinato, no claudicaremos en encontrar y enjuiciar a los culpables.

Frei Montalva está entre nosotros. Sus historias y grandes luchas resuenan en las calles y en los campos, y se le recuerda como uno de los grandes hacedores de hazañas para lograr una patria mejor para todos: la reforma agraria, que dignificó al campesino y puso las simientes de la modernización de la agricultura; la reforma educacional, que permitió que todos los hijos de Chile pudieran acceder a la educación; la chilenización del cobre, que devolvió el pan de Chile al pueblo; la reforma urbanística, que dio dignidad a la familia chilena; la panamericana entre Arica y Puerto Montt, el aeropuerto de Pudahuel, la construcción del Metro, la reforestación del sur de Chile, y tantas más obras que sólo un grande de la patria podría hacer.

Cuando enero comienza a menguar, la Democracia Cristiana se sigue construyendo en la memoria de Frei el Grande.

 

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.