Inicio » Opinión

  Sombras ominosas

  Confusas como las señales económicas son las movidas de oficialistas y opositores. Ambos tienen la moral muy alta, pero saben que pueden perder.

Miércoles 23 de enero de 2008

Tan contradictorias como las oscilaciones de la Bolsa de Santiago -en consonancia con el nerviosismo mundial por los aprontes de recesión en EEUU-, las señales de la política van desde el optimismo en el oficialismo y la oposición hasta la preocupación en ambos sectores por una suerte adversa en las elecciones que se acercan. El primer consejo de gabinete del "segundo tiempo" terminó exultante luego de los llamados de la Presidenta y las exposiciones sectoriales de los ministros. Eso puede sonar "autocomplaciente" y contradictorio con el hecho que el despido de los ministros "técnicos" del anterior equipo se debiera a que no calibraban los alcances políticos de sus medidas. Para la oposición, esa moral alta del Gobierno se traduce en proselitismo intervencionista. No otra cosa son para ella las constantes salidas a terreno y apariciones en los medios ordenadas por la Presidenta a sus ministros.

La derecha se desliza así en un debate fútil y estéril. Porque, ¿dónde está la delgada línea entre el contacto y la información ciudadana y la propaganda gubernamental y corporativa? No seguramente en el cacareo de los huevos, sino en los actos mendaces y engañosos, como en las obras, incompletas o no, inauguradas a veces más de una vez. La oposición dio el domingo relevancia a un hecho que pudo pasar inadvertido, el periódico Chile Contigo, como si un boletín de logros pudiese tener mayor alcance que un titular en la prensa dominante, una certera cuña televisiva o una frase radial de resonancia. La verdadera preocupación opositora no está en que el intervencionismo vaya a decidir el resultado de las presidenciales, como todos sus dirigentes se han empeñado en sostenerlo sobre las pasadas. Uno de sus "adelantados", Longueira -el otro es Lavín-, dice que es muy probable que la Concertación gane las próximas municipales por la mecánica de las primeras repostulaciones: los 60 alcaldes que la centroizquierda le quitó a la derecha en los anteriores serán reelegidos, como lo enseñan las estadísticas.

Se constata que la multipartidaria gobernante es aún una alternativa poderosa y si hay posibilidades de "desalojarla" de La Moneda es por su desgaste, que vino a acumularse en este Gobierno; por su posible división en primera vuelta, y por el rol decisivo que pueden jugar los descolgados Zaldívar y Flores. Esto último no pasa por ahora de ser una apuesta. El desgaste oficialista sí es obvio y una probabilidad analítica es que no sólo corran un candidato DC y otro socialdemócrata, sino que se instale en la cédula un socialista -Arrate o Navarrro- apoyado por el PC, partido que hasta hoy ha sido el verdadero factor de desempate en segunda vuelta. De ahí que en la Alianza haya primado sellar un acuerdo con las bancadas independientes para las testeras del Congreso.

No faltaron los parlamentarios que estimaron mejor un entendimiento distinto para cada cámara y asegurar la gobernabilidad en la baja repartiéndose los puestos con la Concertación, algo que en el pasado ocurrió, por lo demás, en el Senado. Hay en la bancada UDI desconfianza hacia los colorines, porque estiman que algunos de ellos -Pedro Araya, por ejemplo- pueden optar por asegurar su reelección volviendo a la familia en que nacieron. Si bien estas prácticas saben a politiquería, son normales en el juego parlamentario. Incluso en la anterior república se formaron mesas de derechistas y socialistas: Allende estuvo en una vicepresidencia en los 50 antes de acceder a la titularidad del Senado en la década siguiente. La campana del escándalo no hay que tocarla porque un ex ministro de la UP o un ex presidente de la DC se convierta en segunda autoridad del Estado con votos de la derecha. Lo importante es que en el Congreso se incube un pacto nacional y esto aliente a Flores y Zaldívar a proclamarse candidatos presidenciales. Pero que esto perjudique a los abanderados socialdemócrata y democratacristiano en primera vuelta no tiene por qué traducirse en mayor votación para el derechista que pase a balotaje.

De ahí que todas las señales sean confusas y muchos fogoneros puedan trabajar con fe para un resultado incierto en el verano de 2010. Mientras algunos hablan de la capacidad de expandirse más allá de las actuales fronteras políticas, el Ejecutivo optó por continuar entendiéndose con la Alianza en el Legislativo. Anunció, además, que hará respetar el orden público, sin que el ministro vocero explicitase de qué manera se anticipará a los estallidos sociales. Esto parece reducir la opción en la rueda final: cuál de las dos coaliciones más transadas en el mercado electoral administrará el modelo en lo sucesivo. Mucho dependerá del comportamiento de la economía, que en estos días se cierne sobre el horizonte con sombras ominosas.

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.