
Miércoles 23 de enero de 2008
En la década de los sesenta las autoridades chilenas se dieron a la misión de crear un centro de formación capaz de estimular el estudio y la investigación científica. Así nació el Instituto de las Ciencias, precursor de la actual facultad de la Universidad de Chile.
Cuatro décadas de vida han logrado enormes contribuciones al desarrollo del país. Más de 1.500 egresados y científicos de la talla de Humberto Maturana situaron a Chile en el mapa científico internacional.
Pero este nuevo aniversario tiene un matiz. El incendio de 2006 que consumió gran parte de los laboratorios todavía deja heridas. "El sistema está en deuda con nosotros, el 40% de la superficie construida corresponde a barracas de madera y el incendio destruyó dos laboratorios grandes que aún no son repuestos", señala Raúl Morales, decano de la facultad
El recinto es la principal gestora de proyectos de investigación del país y el año pasado fueron aprobados veintisiete proyectos Fondecyt, sin embargo, es esto no es suficiente, denuncia el académico.
"Estamos muy preocupados por la infraestructura, requerimos con prontitud que se invierta en los edificios y que se reemplacen las barracas. Hacemos un llamado a las autoridades de la universidad y del Gobierno. Esto no ayuda al desarrollo de las ciencias", clama Morales.
Sin embargo, la situación no impedirá que se lleve a cabo la ceremonia de celebración en el Teatro Baquedano. En ella, serán premiados quienes han colaborado con el desarrollo de la facultad y de las ciencias. Un especial reconocimiento será entregado al profesor Miguel Kiwi, Premio Nacional de las Ciencias Exactas 2007.