
Miércoles 23 de enero de 2008
Sólo 240 segundos bastaron para derribar un sueño. Cuatro minutos fueron suficientes para que la selección argentina pusiera un abrupto y doloroso fin a la ilusión de la Rojita Sub 17.
Fue el tiempo suficiente para que quedaran en evidencia las virtudes del rival y las falencias de la escuadra nacional. Antes de los cuatro minutos las trasandinas ganaban 2-0, pavimentando el camino para la goleada 4-0 final, que les permitió la clasificación y dejó a las nacionales imaginando el milagro de Bolivia ante Colombia para clasificar al cuadrangular final de Villarrica.
Por más que el estratego nacional Ronnie Radonich anunciara un dispositivo táctico ofensivo para buscar el paso a la segunda fase, lo cierto es que durante los primeros instantes del partido la última línea nacional, hasta ayer uno de los puntos altos del combinado, entró dormida, sin ganas y con cero "timming".
No habían transcurrido 20 segundos cuando Argentina abrió la cuenta a través de María Dubracich quien aprovechó largo envío y la pasividad de las centrales chilenas.
La Rojita sintió el golpe. Todo lo planificado quedó en nada. Era como entrar perdiendo 1-0. Y si el tempranero gol en contra ya hipotecaba las intenciones de clasificar, la segunda conquista albiceleste conseguida antes de los 4 minutos por Larroquette, terminó por derribar la ilusión.
No habían ideas, ni fútbol, sólo el amor propio de las chilenas. Por la vereda opuesta, Argentina desplegó un fútbol vistoso, jugando con la desesperación del rival, evidenciando mayor velocidad, técnica y físico.
Aunque las trasandinas optaron por manejar el encuentro sin acelerar, la Rojita fue incapaz de llevar peligro al arco contrario. Al revés, fue Argentina la que se creó las mejores opciones en la primera mitad, y si el resultado no fue más abultado se debió en gran medida a la buena actuación de la meta Christiane Endler.
Si hasta el siempre bullicioso público de Melipilla mantuvo silencio por largos pasajes de los primeros 45 minutos. No había por donde entrar.
Las cosas no cambiaron en el complemento. Chile siguió insistiendo con garra y amor propio, lo que no fue suficiente para doblegar a un equipo superior.
Radonich optó por mover el banco, pero ni el ingreso de Giselle Pino primero ni de Yipsy Ojeda después logró complicar a las argentinas. Ojeda no pudo encontrar su revancha personal ante la albiceleste como esperaba y terminó por despedirse en deuda del certamen.
Sin embargo, la Rojita nunca bajó los brazos en busca del descuento, pero el poder ofensivo rival nunca tuvo solución en el partido más bajo de la última línea nacional. Las arietes de la albiceleste dominaron por velocidad y potencia, y así cuajaron una dolorosa goleada para las nacionales.
A los 59 y con un infantil penal de Alexandra Hisis, que un minuto más tarde transformó en gol Gianina Hernández, comenzó a pavimentarse la boleta argentina, la que se coronó 74 cuando Amancay Urbani puso la cuarta y definitiva cifra.