
Jueves 24 de enero de 2008
La Franja de Gaza lleva semanas sufriendo un férreo bloqueo por parte de Israel, en respuesta al lanzamiento de cohetes contra su territorio, sometiendo a la población palestina a la oscuridad, el hambre y la inseguridad. La situación llegó a tal punto que ayer el caos se apoderó del paso fronterizo de Rafah, donde miles de personas dinamitaron las vallas de separación y "escaparon" hacia Egipto.
Las personas cruzaban ayer los derruidos muros con todo lo que tenían, buscando en el país vecino poder intercambiarlo por víveres para alimentar a sus familias.
El éxodo comenzó la noche anterior cuando milicianos palestinos derribaron parcialmente con explosivos los muros de hormigón y las rejas que separan los territorios autónomos con Egipto.
La estampida humana provocó el colapso de la frontera, mientras que por orden del Presidente egipcio Hosni Mubarak, las fuerzas de control fronterizo se rindieron a la multitud dejando entrar a su país a cerca de 350 mil palestinos, según datos entregados por la ONU.
"Les dije que los dejasen entrar mientras no llevasen armas, para que puedan comer y comprar alimentos y después volver a sus casas", declaró ayer Mubarak desde la capital El Cairo, aunque más tarde se precisó que su Gobierno no forzará a los palestinos, por el momento, a volver a su territorio.
Un habitante de Gaza llamado Mohamed Abu Ghazel -citado por la BBC- contó que compra cigarrillos en ciudades egipcias como El Arich, más al oeste, para después revenderlos en la Franja a un precio cinco veces mayor. "Con esto alimento a mi familia por un mes", explica.
Los palestinos ya habían irrumpido en Egipto en 2005, pero luego la frontera fue rápidamente sellada con alambre de púas. Sin embargo, informes indican que en esta ocasión es difícil que ello vuelva a ocurrir, pues dos tercios del paso fronterizo han sido destruidos.
PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL
Paralelamente la comunidad internacional sigue condenando la crisis humanitaria en Gaza, realizando un llamado tanto al cese de la violencia como al fin del embargo israelí.
Ayer fue convocado el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, a pedido de los países árabes y a pesar el boicot de EEUU e Israel, denunciado por las agencias de noticias internacionales.
El Gobierno chileno también expresó ayer su preocupación por la situación, haciendo un "ferviente llamado a poner fin tanto al bloqueo de ayuda humanitaria como a todos los actos de violencia, que ponen en riesgo los esfuerzos de paz en la región", según indica un comunicado de la Cancillería.
Sin embargo, las autoridades israelíes rechazan suspender la medida de bloqueo, argumentando la amenaza que supone para su seguridad nacional el ataque constante con misiles Kassam, de fabricación casera. "Mientras haya disparos desde Gaza, las restricciones continuarán", afirmó Ehud Barak, el ministro israelí de Defensa, agregando que "no hay hambruna" ni "situación humanitaria crítica" en Gaza.
La observación de la autoridad israelí es, sin embargo, desacertada ya que el 80% de la población palestina depende de la ayuda internacional.
Mientras, el Premier israelí, Ehud Olmert, reiteró ayer su voluntad de continuar las negociaciones de paz con la ANP. "No tenemos otra salida que celebrar conversaciones de paz", dijo Olmert, aunque insistió en el carácter "terrorista" de los milicianos de Hamas que obliga a mantener el bloqueo a Gaza.