
Domingo 27 de enero de 2008
Sumido en la depresión y con varios kilos de más por culpa del tratamiento para paliar esta enfermedad. Así recuerda Paola Sainte-Marie a su padre durante sus últimos años en Madrid. En febrero de 1982, Volpone personaje del dramaturgo Ben Johnson, que usaba de seudónimo ya no era ni la sombra del animal del periodismo que alguna vez había sido. Cuando sus columnas mordaces hicieron trizas la candidatura de Jorge Alessandri a quien en 1959 apodó como "La señora" y el prestigio de otros tantos políticos de todos los colores. Eran tiempos en que la rotativa de "Clarín" imprimía 200 mil ejemplares diarios, desatando una fiebre de información que hoy todo periódico quisiera. Son recuerdos que aún conservan Jean Paul (47) y Paola Sainte-Marie (49), dos de los cinco hijos que Volpone tuvo con Carmen Kaiser.
Paola es un vendaval con acento español. Mientras sostiene un libro de gladiadores romanos en la mano, en la casa de piedra -la residencia de su padre en San José de Maipo-, asegura que "la traición es la verdadera historia que se teje detrás de la compra de Clarín . Mi padre fue traicionado por Pey y por Salvador Allende". Y junto a Jean Paul advierten con firmeza que, si el veredicto del Tribunal del Ciadi obliga al Estado de Chile a pagar parte de los 515 millones de dólares, se sentirán nuevamente despojados de algo que les pertenece por derecho moral.
Recién en 2003 pudieron recuperar el chalet de piedra que, tras el autoexilio de Volpone en España, ocupó Allende por un tiempo y luego la DINA, que lo convirtió en centro de torturas. En los noventa, perros, gatos e indigentes colmaron las habitaciones. Hoy viven allí los dos hermanos Sainte-Marie y sus familias, junto a su hermana mayor, Verónica, funciona como un hostal en la ruta rural del Cajón del Maipo, y acoge a organizaciones sociales en sus 16 mil metros repletos de vegetación y de historia.
Jean Paul es artesano, confecciona muebles que decoran la casa y tiene un pequeño restaurante en San José de Maipo, De Tutti Cuanti. El inminente veredicto reabre la herida de los Sainte-Marie y, aunque están alejados de los círculos políticos, tienen claro lo que harán si Pey recibe un solo peso: "Nos gustaría ser una piedra en el camino de Pey para así entorpecer la intrincada operación que nos arrebató nuestra herencia".
-Ahora que está a punto de salir la resolución del Ciadi y cuando todas las versiones dicen que el dinero se le va entregar a la Fundación Presidente Allende y a Víctor Pey, ¿cuál es el sentimiento que ustedes tienen frente a este juicio?
-J. P.: Nuevamente sentimos que Pey va a quedarse con algo que nos pertenece por derecho moral y propio. Él estuvo al frente de algo muy oscuro, que es la venta que él respalda para demandar a Chile, y ahora de nuevo está al frente de algo muy oscuro para quedarse otra vez con lo que nos pertenece, y le pertenece a nuestra familia. Nos volvemos a sentir expropiados, engañados y robados.
-P.: Los sentimientos son difíciles de expresar porque es una cosa muy visceral. Uno de los pobres argumentos de este caballero es que mi padre le vendió el periódico y se fue a España por problemas maritales con mi madre. Mi padre fue un gran empresario al crear el "Clarín", tuvo un currículo espectacular como director de medios y dos matrimonios anteriores. Un hombre con esa experiencia no habría malvendido de esa forma el periódico. Hay algo muy turbio y oscuro en todo esto.
-¿Por qué Pey relaciona la venta de "Clarín" con el conflicto matrimonial con su madre, Carmen Kaiser?
-J. P.: Ni siquiera nosotros lo entendemos. El papá no habría vendido algo que le significaba tanto poder político y económico. ¿Y venderlo así? Ni la nueva rotativa que compraron en ese tiempo costaba eso. A no ser que realmente haya habido un acto coercitivo hacia él.
-¿Pensaron alguna vez poner una demanda contra Pey?
-P.: No. Ninguno de nosotros está dentro del poder político, jurídico ni social de Chile. Estamos aquí trabajando, intentando salir adelante como cualquier familia normal. No tenemos los medios para llevar una demanda de esa naturaleza.
-Pero ustedes recibieron más de 1.775 millones de pesos. ¿Qué hicieron con esa plata?
-P.: Sólo recibimos el 30% de eso, y tuvimos que repartirlo entre los cinco hermanos, la mamá, el secretario de papá y otras personas, además de pagar a los abogados.
-¿Qué piensan respecto de que el Estado de Chile pague a Pey y a la Fundación Allende por los bienes confiscados y el lucro cesante?
-P.: No tenemos ganas de que paguen esa porrada de plata. Estos juicios se han hecho totalmente fuera de nuestra órbita. Si el señor Pey basa su argumento en que pagó esa transacción, le diremos que eso no fue así. Debió materializarse el 11 de septiembre de 1973 y no se hizo.
-¿Qué haría en el escenario del pago?
-J. P.: No lo sabemos aún, aunque lo del impago es la única carta que tenemos. Lo que podemos decir es que nos gustaría joderle la pita.
-P.: Y el que quiera joderle la pita que se suba al barco. Quizás seamos una piedrita en el camino para que esto se alargue diez años más.
-¿Creen que el fenómeno de "Clarín" podría repetirse?
-J. P.: No, es algo irrepetible. Se tendrían que conjugar muchos elementos históricos que se dieron en ese momento para tener el éxito que tuvo. El eslogan hoy lo tiene "The Clinic", pero ahora podría ser "Firme junto a Pey".