
Domingo 3 de febrero de 2008
"Me declaro desde ya perdedor en esta disputa", admite el presidente de RN, Carlos Larraín, al referirse a la guerrilla de declaraciones entre diputados de su partido y la UDI que sucedieron a la firma del pacto entre la Alianza y la Concertación para la administración de la cámara baja.
Legisladores de ambas colectividades exigen para sí la testera de la corporación, la que, según el convenio con el oficialismo, le corresponderá a la derecha desde marzo de 2009.
En Renovación apelan a que la titularidad del Senado estará el próximo año en manos del ex timonel de la UDI Jovino Novoa, y que por ende, en un gesto unitario, la Cámara de Diputados debería quedar en poder de RN.
Máxime cuando la tienda se vio arrastrada por la UDI a un acuerdo con la multipartidaria gobernante que fue aceptado a regañadientes y con explícita molestia. En el gremialismo la premisa es que el asunto es mucho más simple y se reduce a un tema de peso político: el conglomerado fundado por Jaime Guzmán es mayoritario en senadores y diputados y por ello por derecho natural, dicen le corresponde ocupar ambas presidencias.
Se estima que la pugna que las cúpulas partidarias desactivaron, ayudadas porque la mayoría de los parlamentarios ya inició sus vacaciones se reanudará con fuerza en marzo, cuando los independientes revelen sus cartas para suceder al DC Eduardo Frei en el Senado y el socialista Juan Bustos asuma en la cámara en reemplazo del falangista Patricio Walker.
En ese momento, la Alianza pretende iniciar las tratativas para despejar el conflicto, aunque el único partido que tiene razones para ceder es RN, porque en sus filas milita el presidenciable del sector, Sebastián Piñera, quien es el más interesado en mantener una convivencia tranquila en el bloque. Incluso si el costo de esta paz armada recae en Renovación.
LA FIESTA EN PAZ
"Está saliendo bastante caro", es una frase que se repite para graficar cómo durante estos años, con Piñera arriba en las encuestas y sin que asome otro competidor en la derecha, ha subido el precio de las acciones del presidenciable en la Alianza, y cómo todas estas alzas se han cargado en la cuenta de RN. Dicho partido ha estado obligado a dar el brazo a torcer para "fortalecer" las relaciones y asentar la preciada y esquiva imagen de "gobernabilidad" de la que la derecha carece.
"Todo esto es una verdadera pena, porque no deberían darse estas discusiones, y menos en público. Puede haber expectativas individuales sobre el asunto y eso está bien, pero a mí me interesa que quede claro que nosotros en RN no hemos pedido nada", asegura Larraín, insistiendo en que no es prioridad asirse de algún cargo. "Yo estoy dispuesto a que la UDI se quede con las dos cámaras si así se lleva la fiesta en paz y continuamos trabajando juntos y bien", destaca.
La "fiesta en paz" es fundamental para Piñera, que requiere tras de sí, especialmente frente a la crisis de la Concertación, un grupo ordenado. Pero este festejo en particular es bastante incierto, porque la UDI no ha dado ninguna señal de que vaya a respaldar al candidato, incluso si todas sus demandas son satisfechas, como ha procurado hacer Renovación en todo este tiempo.
Más aún, la decisión de levantar un postulante propio en abril de 2009 se mantiene firme, aunque por ahora no haya un nombre y se trate de una mera medida de presión para la negociación de las parlamentarias.
LA LEY DEL MÁS FUERTE
Por ello, las vueltas en el aire que se da RN para mantener contentos a sus socios y que incluyeron retractarse de la amenaza de no participar en el acuerdo instrumental con la Concertación no son garantía de nada y se reducen apenas a un esfuerzo incierto porque su compañero de banco, macizo y más acostumbrado a mandar, no se moleste.
De hecho, un escenario probable es que RN se quede efectivamente sin ningún protagonismo en el Congreso. Todo, claro, en pos de conservar la calma y tratar de que su abanderado no tenga competencia al interior de la Alianza.
Con todo, y como perder no impide apostar, Larraín aconseja a sus diputados que no se alteren. "Esto lo tienen que solucionar las bancadas como adultos. Sí, aquí hay mucho en juego, así es que yo les pediría que se porten como personas grandes y no como adolescentes, y hagan lo mejor para la Alianza", subrayó.
En la UDI prima una lógica matemática más elemental. Con 33 diputados frente a 20 de sus pares, y nueve senadores ante siete de RN, les "corresponde" tener las presidencias, especialmente si sus aliados tienen el candidato a La Moneda.
Este razonamiento, no obstante, es relativo, porque en 1990, cuando RN tenía la primacía absoluta, fue Guzmán el que selló un arreglo para administrar las cámaras con el entonces titular del Senado, Gabriel Valdés, dejando abajo a RN. Y cuando Joaquín Lavín brillaba en los sondeos, en 2001, esta herramienta fue utilizada para conseguir una plantilla parlamentaria altamente beneficiosa.
Ahora, en superioridad numérica pero sin postulante a La Moneda, la UDI otra vez se impone; es decir, en cualquier escenario la muñeca política gremialista sale triunfante. Pero una regla básica de los discípulos de Guzmán es no ostentar de este atributo, y por lo mismo Novoa afirma que el diálogo respecto de las testeras todavía no se cierra.
"No voy a opinar sobre las conversaciones que tienen que existir al interior de la Alianza hasta que éstas se realicen. No me gusta anticipar por la prensa los argumentos que hay que plantear en donde corresponde", sentencia, en una convocatoria a no seguir ventilando el problema.
"Lo único acordado es que la Alianza tendrá en el Senado y en la Cámara el 2009 la presidencia y varias comisiones. No hay ningún acuerdo extra ni exigencia en eso y, por lo tanto, nadie puede reclamar derechos que no han sido comprometidos", acota el timonel gremialista, Hernán Larraín.
"Lo que tiene que primar es el interés superior de qué es lo mejor para el país y el Congreso, no el interés partidista ni personal", destaca, pese a que es evidente que la UDI ya se aseguró de ganar esta partida.