
Domingo 3 de febrero de 2008
Aunque los diputados ya están de vacaciones, todos tienen la vista fija en marzo, cuando tendrán que retomar sus actividades para hacer respetar o modificar el acuerdo sobre la composición de la Cámara para el 2008. La razón es la crítica de un buen número de parlamentarios de la Concertación a un entendimiento que ignoró a los descolgados de su propio bloque (cinco ex DC colorines y dos ex PPD).
A eso se agrega que algunos no se sintieron considerados en las negociaciones, y eso ocurre en ambos bloques. Sin embargo, hasta ahora los descontentos no son suficientes para derrumbar el pacto, aunque puede haber modificaciones, en especial sobre los nombres para cada cargo.
El acuerdo implica compartir los puestos de la testera y las comisiones para los próximos dos años. En 2008, durante las municipales, el presidente y el primer vicepresidente serán de la Concertación y la segunda vicepresidencia para la Alianza. Al año siguiente, que coincide con los comicios presidenciales y parlamentarios, la situación se invertirá. Y las presidencias de las comisiones también se repartirán, con un predominio para la Concertación este año y para la Alianza en 2009.
El anuncio del acuerdo fue seguido de inmediato por la preocupación que causa el que, durante la elección presidencial, ambas ramas del Parlamento estarán presididas por parlamentarios de derecha, facilitando la tarea de la oposición durante la campaña. Y a eso se agregan los tradicionales desencuentros y confusiones en la Concertación, los que, aunque finalmente son resueltos, acarrean explicaciones como la que aporta el DC Gabriel Ascencio, hasta ahora único crítico dentro de la falange, que opina que "algunos no tienen idea de cómo se gestó el acuerdo" y acusa que lo único claro era el interés en despejar pronto las negociaciones.
Por ello, anticipa, en marzo va a retomarse la discusión, "especialmente en las bancadas del PPD y del PS". La DC, en tanto, ya tiene prevista una cita de sus diputados para el lunes 3 de marzo.
El jefe de la bancada de diputados DC, Roberto León, aclara que en las negociaciones no hubo ninguna petición expresa de la mesa de Soledad Alvear ni de autoridades de La Moneda, y prefiere no responder los calificativos hechos por Jaime Mulet "Sin comentarios", dice León.
DIMES Y DIRETES
En los críticos del PS-PPD, a los tradicionales díscolos, como René Alinco o Marco Enríquez-Ominami, se suma Isabel Allende. "El acuerdo oficial de la bancada era dejar el tema para marzo. Yo me encuentro en período de reflexión, y no voy a resolver mi apoyo hasta marzo", señala la diputada por Puente Alto, quien recalca que el acuerdo con la Alianza se tomó sin conversaciones entre la directiva del partido y la bancada.
Allende, sin embargo, es desmentida por el jefe de la bancada de diputados socialistas, Fulvio Rossi, que le pide acordarse que "el lunes pasado, a las 20 horas, la llamé y me dijo que podía contar con su apoyo", tras lo cual argumenta que el acuerdo fue ratificado por 10 de los 15 diputados PS.
Para complicar aún más las cosas, Gabriel Ascencio acusa que Jorge Burgos, diputado y vicepresidente del PDC, le habría advertido que se podría quedar sin cupo para ir a la reelección, lo que calificó como una "amenaza desequilibrada".
También está en cuestión si la DC pidió que no se hiciera un acuerdo con los cinco diputados renunciados de esa tienda, pero Rossi le baja el perfil a esa discusión porque "es de lógica política" que la DC "nunca" habría aceptado esa negociación, por las descalificaciones políticas y humanas que hicieron, además de las críticas contra el Gobierno y la Presidenta.
"Siendo súper franco, la DC siempre quiso un acuerdo con la derecha, porque lo lógico es un acuerdo entre las mayorías, en vez de legitimar una bisagra que violenta la expresión democrática representativa", explica.
El mismo Rossi advierte también que no es posible revisar el acuerdo, y precisa que "se le ha dado más relevancia a los disidentes que la que tienen en realidad", por lo que espera que las vacaciones calmen los ánimos.