
El carnaval de Río de Janeiro está en plena marcha y se espera que más de cuatro mil personas recorrerán el Sambódromo en una jornada que terminará la madrugada del martes. Este año se presentó una extraña mezcla entre erotismo, asco y miedo, con bailarines moviéndose como arañas, cucarachas y serpientes. Pero el asco puede dar paso a la felicidad, representada por un enorme bebé cubierto de sangre que reflejaba la emoción que provoca un recién nacido.