
Martes 5 de febrero de 2008
Como lo tenían anunciado hace menos de un mes, a España fueron a parar los reclamos de Greenpeace y otras organizaciones ecologistas españolas y chilenas contra la construcción de una mega represa en la Patagonia de Chile. Con una carta formal difundida en una conferencia de prensa a los medios de comunicación, los ambientalistas hicieron un sentido llamado a terminar con el proyecto de la empresa con sede central en la madre patria
Las organizaciones en conjunto hicieron un "llamado urgente a las autoridades españolas y chilenas a no permitir la destrucción ambiental y cultural de una parte importante de la región de Aysén, corazón de la Patagonia chilena, que causaría la construcción de cinco megacentrales hidroeléctricas de embalse", en un manifiesto que presentaron este martes para su firma.
El texto fue rubricado por Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF España, Amigos de la Tierra y otras organizaciones ecologistas españolas, además del Consejo de Defensa de la Patagonia (CODEFF), que agrupa a 30 organizaciones chilenas.
Responsables de algunas de estas organizaciones ya se reunieron el lunes con el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo, quien mostró su "interés por conocer el problema", indicó el presidente de Greenpeace España, Juan López de Uralde.
Por su parte, el gobierno chileno "hasta ahora no se ha definido" y "hay una división" entre los miembros del Ejecutivo, que están esperando el informe de evaluación de impacto ambiental que se presentará en breve, estimó el director general del CODEFF, Peter Hartmann.
La presidenta Michelle Bachelet dijo que "no puede asegurar que no se vaya a construir represas en Patagonia", mientras que el ministro de Energía destacó la necesidad de electricidad que tiene Chile, recordó Hartmann.
Este megaproyecto impulsado por la empresa española Endesa y la chilena Colbún para construir cinco represas en los ríos Baker y Pascua, en la región de Aysén, abarcaría casi 6 mil hectáreas y habría que sumarle la construcción de una línea de alta tensión de más de 2.200 kilómetros hasta Santiago, un puerto y un aeropuerto en la zona.