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  Kirikú y las bestias salvajes: entre caníbales

  Kirikú y las bestias salvajes: entre caníbales

  Lo que casi 10 años después llega firmada como "Kirikú y las bestias salvajes" podría perfectamente ser una mezcla entre "Apocalipsis now" y "Lazy town", porque el abuelo sabio reconoce que la primera parte de Kirikou se le hizo corta para contar las andanzas de su muchacho y se larga a contar un cuento múltiplo de cuatro que fue seleccionado oficial de la muestra de Cannes 2005.

Jueves 7 de febrero de 2008

Un récord poco conocido es que la película "Kirikou y la hechicera" (1998) -un inocente filme animado francés sobre un niño que hace todo por su cuenta; incluso salir del vientre materno, salvar a un pueblo de la sequía y tocar el corazón de Raquel Argandoña sin congelarse- estuvo durante tres años en la cartelera. Relajada y sin hacer ruido, reunió a papás, hijos, militares, sacerdotes y pokemones, quienes de verdad se quedaban quietos en la sala con la historia del niñito preguntón que deambula por la Sabana africana para preguntarle a la villana "¿por qué eres así?".

La historia es contada por un viejo sabio desde una caverna en la Montaña Prohibida. Y como la historia tiene el romance de una película de Celentano, el niño no sólo se queda con la dama, sino que también acaba con un ejército de fetiches salvajes, porque tiene los cojones de Bud Spencer. Y como si eso fuera poco, las aventuras en pañales de Kirikú son como un capítulo de la serie "24", porque en un electrizante giro del guión, el protagonista resulta ser nieto del viejo sabio.

Lo que casi 10 años después llega firmada como "Kirikú y las bestias salvajes" podría perfectamente ser una mezcla entre "Apocalipsis now" y "Lazy town", porque el abuelo sabio reconoce que la primera parte de Kirikou se le hizo corta para contar las andanzas de su muchacho y se larga a contar un cuento múltiplo de cuatro que fue seleccionado oficial de la muestra de Cannes 2005. Kirikú sigue su camino educativo, dulzón y ejemplarizador de la primera entrega, una humilde factura de animación que desempolva valores que los adultos recordarán como un inquieto deja vu y los más chicos pueden permear sin pudores sobre este pequeño factótum que se convierte en jardinero, detective, alfarero, comerciante y médico, pese a haber nacido desnudo y en plena hambruna. Cuatro historias, cada una con una delicadísima inyección de moralina de la mejor cepa dirigidas por Michel Ocelot y la vistosa Bénédicte Galup, ambos discípulos de Sylvain Chomet, que compilan y propagan como el ébola, increíbles relatos tradicionales africanos como el de "Príncipes y princesas", sobre una pareja que se besa mutando de formas hasta la combinatoria más impredecible.

Historias a prueba de balas con siglos de circo en las venas y que dictan cátedra en épocas en que los guionistas son médicos brujos que apenas sacan palomas muertas debajo de la manga. La selección natural hace de las suyas cada cierto tiempo con historias mínimas y certeras como ésta, ojalá los espectadores evolucionemos al mismo ritmo.

"Kirikou et les bêtes sauvages". Francia, 2005. 75 minutos. Animación con las voces de Awa Sene Sarr, Robert Liensol, Marie-Philom ne Nga, Emile Abossolo M bo y Pascal N Zonzi. Guión: Michel Ocelot; en colaboración con Philippe Andrieu, Bénédicte Galup y Marine. Música: Manu Dibango. Dirección: Michel Ocelot y Bénédicte Galup. Todo espectador.

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