
Jueves 7 de febrero de 2008
Un herido moribundo de guerra dejó el "supermartes" en el partido Republicano, se trata del precandidato y empresario mormón de 60 años, Mitt Romney. Los precarios resultados que obtuvo a la hora de conseguir delegados frente a su competidor directo, el senador por Arizona, John McCain, lo llevaron a renunciar definitivamente al deseo de ser el próximo Presidente de Estados Unidos.
Romney, quien también fue gobernador de Massachusetts, sólo alcanzó a reunir bajo su alero a aproximadamente 279 delegados, mientras que McCain logró el apoyo de sus simpatizantes y se adjudicó 720 delegados, en las primarias que tuvieron lugar en 20 estados, de acuerdo a un recuento independiente efectuado por el sitio web especializado RealClearPolitics,.
"Entré a esta carrera porque amo a Estados Unidos, y porque amo a Estados Unidos, en este tiempo de guerra, siento que tengo ahora que hacerme a un lado por nuestro partido y por nuestro país", afirmó en un discurso frente a una agrupación conservadora en la ciudad de Washington.
El magnate destacó la figura del fallecido ex presidente Ronald Reagan y aprovechó de criticar, frente a sus partidarios, tanto a Hillary Clinton como a Barack Obama, precandidatos del Partido Demócrata.
En tanto, los otros precandidatos oficialistas quedaron con casi nulas posibilidades de hacerle frente al senador de Arizona. El ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, obtuvo 194, mientras que Ron Paul alcanzó sólo 14 delegados.
La nueva estrategia para los que quedan será conseguir el apoyo de la mayor parte del electorado que apoyaba a Romney.