
Sábado 9 de febrero de 2008
Mientras el primer aniversario de Transantiago está levantado una ola de negras conmemoraciones, reclamos y exigencias por parte de la derecha, choferes y usuarios, el ministro de Transportes, René Cortázar, expuso que si bien las mejoras objetivas han sido insuficientes, con el rediseño en curso este año el sistema no sólo funcionará adecuadamente, sino que, más ambicioso aún, la autoridad aspira a "construir en el tiempo un sistema que sea el mejor que hayamos tenido nunca en la ciudad de Santiago, no podemos quedarnos en menos que eso".
El ministro manifestó que además de los cambios en el sistema -aumento de flota de buses, de recorridos y de infraestructura, cambio de contratos, disminución de tiempos de espera en paraderos-, las responsabilidades políticas ya fueron zanjadas con la salida del ex ministro del ramo, Sergio Espejo, y del coordinador de Transantiago, Silvio Albarrán (y antes de Fernando Promis, hoy vinculado al operador Express).
Consultado acerca de los negros "festejos" o protestas-conmemoraciones de la derecha y otros actores, Cortázar retrucó que a su cartera no le queda otra que responder "trabajando para alcanzar los resultados que faltan", añadiendo que el 10-F el sistema partió "muy mal afectando a 5-6 millones de personas", al punto de convertirse en el "mayor tropiezo de la Concertación", dijo. "Queda mucho por delante", agregó, aludiendo a "áreas y horarios con resultados muy insatisfactorios" en cobertura y tiempos de espera en paraderos.
Por lo mismo, junto con destacar las mejoras de los últimos doce meses, el ministro aseguró que "vamos a tener este año un sistema que responda adecuadamente a las necesidades de las personas, y vamos construir en el tiempo un sistema que sea el mejor que hayamos tenido nunca en la ciudad, no podemos quedarnos en menos que eso, tenemos que aspirar en grande".
Críticas
Pese al optimismo, el ministro sigue recibiendo dardos. El alcalde de Estación Central y presidente de la comisión de transportes de la Asociación Chilena de Municipalidades, Gustavo Hasbún, criticó al secretario de Estado, emplazándolo a subirse "a una micro en las poblaciones y se diera cuenta de la realidad".
Al encabezar una protesta con una veintena de usuarios en Plaza Italia, usando poleras negras con la leyenda "¿Cumplieron?", el edil dijo que al ministro "lo están engañando y no está siendo 100% correcto con la gente al anunciar medidas que no se implementan adecuadamente".
Hasbún lanzó además duros dardos contra las empresas proveedoras de tecnología (Sonda), por cuanto, un año después del 10-F, el software de gestión de flota no funciona como debiera.
A la crítica edilicia, se suman los choferes. Junto con apuntar contra la mala implementación del Transantiago y los incumplimientos de las condiciones laborales prometidas a los conductores, la Confederación de Trabajadores del Tranporte, Conutt, exigió a través de un comunicado igualdad de sueldos entre conductores de troncales y alimentadores.
"El nuevo financiamiento debe ir dirigido a incentivar a los conductores a la entrega de un mejor servicio. No se puede seguir exigiendo a los trabajadores sin mejorar sus condiciones de trabajo y salariales. Igual trabajo, igual salario", señala el documento firmado por el dirigente Ricardo Maldonado, texto que además plantea aumentar la flota de 6.400 a 6.900 buses para "alargar recorridos y tener buena frecuencia", y "eliminar considerablemente los transbordos a un 8% a 10%".