
Domingo 10 de febrero de 2008
En Minnesota, en el abúlico medio oeste de EEUU, vive un par de hermanos que en el vecindario no son más que unos "weirdos" (raros). Uno es un poco colorín y el otro un flaco desgarbado. Edward, el padre, es profesor de Economía de la Universidad local. Rena, la madre, es historiadora del Arte. Los niños: Joel (1954) y Ethan (1957) son judíos. Van a los campamentos de verano sionistas y miran las tardes pasar desde sus ventanas, a orillas del Mississippi. Ven cualquier película que se les pone por delante y juegan con una cámara súper 8 a ser cineastas.
Los que podrían haber sido los primos chicos de Steven Spielberg, otro judío nacido en el medio de Estados Unidos, son los Coen. Joel y Ethan. La dupla que está en boca de todo lo que por estos días suene a Oscar, por su adaptación de la novela de Cormac McCarthy "No es país para viejos", que a Chile llega este jueves y que los tiene nominados a ocho Oscar, incluyendo mejor película, mejor actor de reparto (Javier Bardem), mejor director (Joel y Ethan), mejor libreto adaptado (Joel y Ethan), mejor cinematografía, mejor edición, mejor edición de sonido y mejor mezcla de sonido.
LOS REYES DEL PASTICHE
Aunque su carrera se ha debatido entre el cine "indie" y los suburbios de Hollywood, los Coen no son ningunos debutantes. Su firma suena desde "Blood simple" ("Sangre fácil", 1984), su ópera prima, donde empiezan a perfilarse como hábiles constructores de pastiches que insuflan de vida propia a géneros como el cine negro, la comedia, el western o el thriller. Luego de "Sangre...", Joel se casó con la protagonista de la película, la actriz Frances McDormand, con quien adoptó a Pedro, un niño paraguayo. Lo de las rarezas no era un rubro nuevo para los Coen. Mientras Joel estudiaba Cine en Nueva York, Ethan se las batía con Kierkegaard para terminar su tesis doctoral de Filosofía en Princeton.
En 1987 vendría "Arizona Baby", una comedia con Nicholas Cage, que bien podría haber sido una película de monitos animados. Mientras, la leyenda del par que se trasforma en un director bicéfalo se iba esparciendo desde las orillas de Hollywood, acercando como imán a actores que, poco a poco, se fueron transformando en fetiches de la dupla: toda la humanidad de John Goodman, la languidez esquizoide de John Turturro y la sicopatía contenida de Steve Buscemi se repetían como mantra en el metraje de los Coen.
"Barton Fink" (1991) les reportó su primera Palma en Cannes, y la absurda "Fargo" (1996), donde una policía embarazada en medio de la nieve comienza a resolver crímenes de factoría subnormal, les dio el espaldarazo definitivo en Hollywood, cosechando su primer Oscar por el guión, además de siete nominaciones.
EL NUEVO OESTE
Con "Fargo" se iniciaba la etapa más prolífica de los hermanos (ver recuadro), donde sin importar el género ni la época, Joel y Ethan se deciden a entrar en las entrañas de Estados Unidos y de las abominablemente anestesiadas vidas de sus compatriotas. El gran tema: la cínica deconstrucción del "american way of life", pero en clave marciana.
"Nos interesa reflejar los valores tradicionales, como la muerte, la vida y la violencia, que son comunes a todos los tiempos". El pastiche, entonces, toma casi vuelo ensayístico.
El último experimento, "No es país para débiles", es un western postmoderno y ultraviolento. Aquí, un sheriff que trabaja sin pistola (Tommy Lee Jones) no entiende la violencia que lo rodea. El policía texano, Ed Tom Bell, tendrá que proteger a Llewelyn Moss (Josh Brolin), un ex veterano de Vietnam que, por casualidad, fue testigo de un crimen y terminó apoderándose de un maletín con dos millones de dólares. Ahí aparece Javier Bardem, el español que por estos días suena hasta el cansancio y con razón como seguro ganador al Oscar al mejor actor secundario, por su interpretación de Anton Chigurh un asesino de peinado raro y que lanza una moneda para decidir si mata o no a su víctima , quien busca recuperar el dinero y cobrar intereses con sangre. El metraje corre al ritmo de esta cacería, en la desértica frontera entre México y Estados Unidos, a principios de 1980.
Los Coen adaptaron la novela de Cormac McCarthy, alguna vez llamado el "Shakespeare del Oeste". "Es lo más parecido que hemos hecho a una película de acción", dice Joel. "Es la historia de una persecución con Chigurh persiguiendo a Moss y el alguacil siguiéndoles la pista a ambos . Hay una gran cantidad de actividad física para obtener un propósito. Es interesante dentro de su género, pero también nos pareció bueno porque subvierte las expectaciones del género". Para joder sobre el método de adaptar el texto de McCarthy, Ethan da la clave: "Uno de nosotros tipea en el computador. Mientras, el otro toma el libro y lo abre ".
"Hay una buena cantidad de humor en el libro, a pesar de que no diría que es una novela humorística," dice Joel. "Es, sin lugar a dudas, muy sombría y de esa forma la definimos. El libro también es muy violento, bastante sangriento. Así que la película es probablemente la más violenta que hemos realizado". LCD