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  Vodka rancio

  Vodka rancio

  En el nuevo libro de Martin Amis, la historia de dos hermanastros cautivos en un gulag desvela las ignominias del paraíso soviético y la trama se convierte en un pretexto literario para ajustar cuentas con la "Rusia que está agonizando".

Domingo 10 de febrero de 2008

 La ilustración de la portada de "La Casa de los Encuentros", de Martin Amis (Londres, 1949), es una tela del constructivista ruso Malevich. Una elección irreprochable. Porque el motivo de esa última novela del versátil Amis es Rusia, un ajuste de cuentas con la "Rusia que está agonizando", el imperio de Stalin innombrable para Amis y del deshielo que precedió a la liquidación de la Unión Soviética, aunque queda claro que Amis extiende su causticidad crítica al país actual bajo el guante de hierro de Putin. La historia de Rusia desde la revolución constituye una suerte de catarsis personal para Amis, quizás porque su padre, Kingsley Amis, con quien mantuvo un complicado vínculo de admiración-rechazo, se alineó con el PC inglés para más tarde adoptar posiciones absurdamente reaccionarias. Éste fue el germen de "Koba el Temible" (2002), para mí uno de los más inteligentes ensayos de Martin Amis, donde tritura con su peculiar artillería dialéctica la terrorífica figura de Stalin al mismo tiempo que reprocha la ingenuidad estúpida o la ceguera acomodaticia de los intelectuales progresistas occidentales ante las falsedades del comunismo. Un libro duro, escrito con lucidez y rabia torrencial. Fascinante.

MUJERES REMOTAS

En "La Casa de los Encuentros" el rigor del análisis se solapa con la libertad de la ficción. El objetivo es el mismo: desmentir la quimera del paraíso soviético describiendo la asfixia moral y el brutal genocidio de la era de Stalin, pero aquí mediante la historia de dos hermanastros cautivos durante años en un gulag de Siberia por faltas leves que el sistema considera transgresiones graves. El mayor que lega su memoria a una joven hijastra norteamericana tras volver a Rusia en el 2004 para revisitar el campo donde fue esclavizado y morir en sus inmediaciones es un ex combatiente de la Segunda Guerra que entró con el Ejército soviético en Berlín y se jacta de haber violado mujeres a mansalva, y el pequeño, Lev, débil, idealista, poeta y pacifista, se ha casado con la mujer que los dos amaban, la hermosa judía Zoya. En Norlag, aquel pozo concentracionario donde los presos son poco menos que animales enjaulados, en 1956 se instala un barracón conocido por la Casa de los Encuentros, al que las mujeres acuden desde lugares remotos para tener una sola noche de relaciones íntimas con sus hombres, lo que se interpreta, con razón, como una más de las perversidades del sistema. Lo que sucede en el vis a vis entre Lev y Zoya es un secreto sólo desvelado al final que intenta cohesionar de forma un tanto artificiosa la pugna amorosa entre los hermanos y sus respectivos procesos de degradación.

La trama es sólo un pretexto literario para urdir la visión personal de Martin Amis acerca de las causas de la ignominia que truncó las esperanzas del primer Estado marxista-leninista de la historia y marcaron el destino de la gran Rusia moderna. Pero dada su inclinación por la pirotecnia verbal y por levantar complejas estructuras narrativas que acojan como los antiguos cajones de sastre la mezcla de lo humano y lo divino, con las obras de Amis siempre tienes la sensación de que te pasan por alto cosas, que a veces confundes lo importante con lo trivial o te pierdes en la maleza de sus delirios de originalidad. No sabría decir si eso es bueno o malo para el libro y para mí que lo leo. Ahora bien, desde las reservas ya expresadas ante algunas de las ficciones que han cimentado el prestigio controvertido de Amis, pienso que "La Casa de los Encuentros" es una de sus novelas (en este caso novela política) más honestamente persuasivas. Barroca y cristalina, la mentira literaria arroja luz sobre la verdad de los gulags como lo hizo mucho antes Solzhenitsin en el breve relato "Un día en la vida de Iván Denisovich". Por cierto, magistral.

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