
Domingo 10 de febrero de 2008
Tim Burton es quizás uno de los pocos directores que se puede dar el lujo de decir que hace exactamente las películas que le gustaría ver. No le importa cambiar de registro, pasar de la comedia bizarra, como lo hizo en "Las aventuras de Peewee", al blockbuster desaforado de "El planeta de los simios". Puede hacer perfectamente una película melosa como "El gran pez" o un homenaje en blanco y negro como en "Ed Wood". Porque lo que quiere hacer es generar un universo paralelo y reconocible, fabricar a pulso un mundo expresionista, cargado y oscuro donde no cabe el realismo.
Pero es con "Sweeney Todd", su última cinta, donde demuestra que su talento está en hacer películas con fruición sólo para ver cómo lucen en pantalla. Dirige y escoge sus elementos con dedicación, exactitud y destreza. Es fácil apreciar que en este musical sangriento sobre la venganza nada está al azar, por eso su resultado es preciso e hipnótico.
En un tiempo donde el musical pareciera ser un género sólo para revisionistas, Burton revela que detrás de las reglas estilísticas hay factores más profundos: su cinta revela un encanto sanguinolento, un placer oscuro, una musicalidad terrible, que no obedece a épocas.
En la cinta Johnny Depp es Benjamin Barker, un experto barbero que regresa a Londres, luego de un exilio obligado, para tomar venganza del juez Turpin, quien le robara a su hija y a su mujer 15 años atrás. Pero vuelve transformado, ahora sus navajas sólo se afilan para cortar obsesivamente cualquier garganta que se oponga a su destino.
Burton no ahorra sangre, tampoco expresividad. La paleta elegida, gris y roja, es tan impactante como la mezcla de emociones que genera la música y las sutiles contradicciones de sus personajes. En "Sweeney Todd" todo es equilibradamente grotesco: hay humor, pero éste es crudo; hay guiños sentimentales, pero están teñidos de sangre.
Burton no pierde el tiempo en subtramas superfluas como el amor entre su hija y un marinero bonachón, o la pasión oculta de la señora Lovett, compañera de crimen de Barker, prefiere concentrarse en el crimen, en la venganza, en la mezcla extraña de una cinta que es musical, historia de terror y melodrama conmovedor. Puede que esto haga la trama predecible, pero de antemano sabemos cuál será el destino de sus personajes, la sorpresa no está en ver cómo acaban, sino ver cómo se relacionan en un ambiente tan enrarecido como la condición humana.
En la cinta, Burton repite su fórmula donde hace de sus gustos e influencia un sello, pero no se ve gastada, por el contrario. "Sweeney Todd" es sin duda una de sus películas mejor logradas, porque va, tal como las navajas de Barker, directamente a la yugular.