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  "Firmábamos o mataban a mi marido"

  "Firmábamos o mataban a mi marido"

  Todo cambia. La opulencia de la década de los 60 y 70 quedó atrás para la esposa de Darío Sainte-Marie. Hoy vive en una parcela alejada del poder, pero atenta al fallo internacional que obligará al Estado de Chile a pagar parte de los 515 millones de dólares por la indemnización del mítico diario.

Domingo 10 de febrero de 2008

Desde su refugio en la V Región, enclavado en una parcela ubicada en Peñablanca que desde hace tres años habita junto a su hermano Juan, Carmen Kaiser abre por primera vez las puertas de su casa, construida con material de reciclaje de sus inmuebles anteriores en los tiempos de opulencia cuando era la esposa del poderoso Darío Sainte-Marie.

Aún conserva vestigios de la belleza por la que era conocida en las décadas de los sesenta y setenta y el brillo de esos ojos azulísimos que cautivaron al mítico Volpone. Sigue siendo tan pretenciosa como en su juventud y, por lo mismo, nos pide seleccionar el mejor retrato de la mujer que palpó de cerca el poder durante los últimos cuatro gobiernos antes del golpe militar.

Hoy Carmen vive tranquila con sus recuerdos y un centenar de fotografías del clan Sainte-Marie Kaiser, la temida familia del matutino que disparaba contra moros y cristiano con más de 250 mil ejemplares diarios y era capaz de hacer y cobrar favores políticos en un efervescente e ideologizado Chile. Hoy Carmencita como le decían Salvador Allende y Hortensia Bussi tiene mucho que decir sobre el caso Clarín, especialmente ante el inminente cierre del arbitraje en el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), que según trascendidos será favorable a Víctor Pey. Asegura que en 1972 hubo una "operación que terminó por despojarnos de El Clarín ", y explica en estas páginas la intrincada madeja que significó, a su juicio, el despojo del imperio mediático de su esposo.

CON LA PISTOLA EN LA CABEZA

Carmen asegura que Darío Sainte-Marie fue obligado a vender el periódico al español Víctor Pey a un precio irrisorio (un millón de dólares) bajo amenazas de muerte, en un plan fraguado por Fidel Castro, quien vio con recelo algunos titulares del diario durante su histórica visita a Chile en 1971.

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46 kbTambién asegura que fue testigo de cómo en una cena en su antiguo departamento de la calle 18, el Presidente Allende amenazó de muerte a su marido para que le entregara "El Clarín". Traición, advierte, que ella misma ya le había adelantado en el chalet de piedra de San José de Maipo unos años antes.

-Esta semana se conoció la notificación a las partes del caso Clarín por el cierre del arbitraje en el CIADI, con lo que el pago es cosa de pocos meses. ¿Qué le parece que el Gobierno tenga que desembolsar parte de los 515 millones por la restitución de los bienes confiscados?

-¿Por qué quieren pagar? ¿Por qué no han escuchado? ¿Por qué quieren botar ese dinero que es de Chile?

-Bueno, pero esa es una decisión que acordó un tribunal internacional y que Chile debe respetar.

-Pero no han investigado nada, no han escarbado nada.

-¿Por qué dice eso? ¿A usted nunca le preguntaron o le pidieron documentos sobre la venta de "El Clarín"?

-Nada, ni a mí, ni a mi cuñada que trabajaba con Darío, a nadie que haya estado en ese tiempo.

-¿Usted tuvo algún contacto con la Presidenta Bachelet sobre este tema?

-Le mandé a decir por interpósitas personas, amigos míos, cuyos nombres no puedo revelar, lo que creo de este pago. Insisto: el Gobierno no hizo lo que debería haber hecho, es decir, investigar bien y no pagar ese dinero.

-Pero de no pagar, la confianza-país dañaría severamente a Chile.

-Es que por las políticas internas se descuidaron en ciertas cosas, y ahora hay que pagar. Al principio del caso se debería haber indagado bien a quienes hoy aparecen como dueños. Si usted considera que poner un revólver en la sien como lo hicieron con nosotros para firmar, porque si no mataban a mi marido es legítimo bueno.

-¿Cómo ocurrió ese episodio? ¿Quién lo amenazó?

-No es que le pusieran una pistola en la cabeza, pero las palabras textuales de Salvador fueron: "Carmencita, se va a ver muy bien de negro con todos los niños. Yo pongo a Darío en una cureña, con una bandera chilena y hacemos como que la derecha lo mató y lo llevamos de la calle 18 hasta el cementerio". No teníamos escapatoria: o firmábamos o mataban a Darío. Era la única manera de quitarle el diario. A ellos les molestaba el periódico, ya no lo querían, y se lo quitaron a Darío. Fue una cena especial que llegó con todo su GAP y aisló toda la parte de calle 18. Entonces, Darío y Salvador se fueron hablar al despacho. Payita y yo nos quedamos en el living. Luego, Darío me contó todo, me dijo estas son la opciones, yo le dije: "Darío, vete". No iba a dejar que lo mataran.

-No se entiende tanto encono con "El Clarín", si el mismo Volpone ayudó a la campaña de Allende.

-Yo creo que el barbón [Fidel Castro] no quería el diario. Todo esto coincidió con la visita de Castro a Chile, en que se ofendió por unos titulares.

[En este momento interviene el hermano de Carmen y también accionista de "El Clarín", Juan Kaiser]:

J.: El quitarnos el diario se gestó después de que Fidel estuvo en el país. Salió una foto de él bailando y bromearon con unos titulares, cuestión que a Castro le molestó.

-Pero está acreditado que su Volpone vendió el diario a Víctor Pey por un millón de dólares.

-Una rotativa costaba más que ese precio. Ese no es el valor de un diario, con sus edificios y las oficinas de Concepción, Valparaíso y Viña. Nos quitaron todo. Mi marido se fue a España y lo único que lo protegió fue que la Payita [Miria Contreras] se comprometió conmigo a que mi marido llegaría sano y salvo a España y que tampoco le pasaría nada en alguna escala durante el viaje. Sólo por eso Darío se conservó vivo, porque yo también tenía que firmar, y ese fue mi trato con Payita. Si no lo cumplían, yo hablaría sobre todo lo que estaba pasando.

-¿Pero ustedes tenían o no tenían problemas familiares? Hay versiones de Víctor Pey que dicen que esa fue la verdadera razón de por qué su esposo vendió "El Clarín".

-Eso es mentira, y bueno entonces habrá que "creerle a Pey si él aparece como el dueño, como el que creó el diario y piensa reabrirlo". ¡Por favor, todo eso es un embuste! Si ahora ya no tiene un Darío Sainte-Marie, ni tampoco los tiempos políticos para volver a tener el éxito que alcanzó "El Clarín".

-Le insisto, ¿como matrimonio tuvieron problemas en ese tiempo?

-No, que Pey interprete lo que quiera. Ya estaba de acuerdo con "el barba" [Fidel Castro]. Y éste le dio el dinero para comprar el diario, aunque el monto no le alcanzaba ni para el departamento al lado de "El Clarín".

-En varias publicaciones se desliza que su esposo era homosexual. ¿Qué dice frente a esas versiones?

-Cuando hay que echar barro, la gente no tiene ningún empacho en decir cualquier cosa. Pero para asegurar algo así hay que probarlo.

ANUNCIO DE QUERELLA

-¿Es cierto que Pey estaba encargado de la infraestructura y de instalar nuevas prensas que traería de Alemania Oriental? ¿Cómo es que Pey fue ganando terreno en "El Clarín"?

J.: Nunca ganó ningún terreno, él es sólo un testaferro.

-Pero era amigo de Sainte-Marie y se ganó su confianza durante el tiempo que trabajaron juntos.

C.: Era amigo de Salvador [Allend]y amigo de mucha gente, pero jamás trabajó en el diario.

J.: Era un conocido, más que un amigo de Darío. Pero tampoco lo asesoraba en negocios, como ha salido por ahí. Ese es el cuento que Pey y Joan Garcés arreglaron después.

-¿Qué harán cuando el dinero de la indemnización sea entregado a Pey y a la Fundación Presidente Allende?

J.: Interponer alguna querella contra Pey porque él se dice el dueño porque pagó, pero quedó una deuda de 500 mil dólares que habían acordado pagar el 11 de septiembre de 1973.

C.: Yo tuve en las manos una de las letras y tenía el valor de 500 mil dólares.

J.: Había montones de papeles en España que cuando Darío se murió, la gente que decía estar con él se apropió de ellos, ya que estaba coludida en esta operación de usurpación.

-¿Quién debía ese dinero?

C.: Lo debía Salvador Allende; ahora, no sé cómo se habrán arreglado las platas con Fidel para que mandara el dinero. Eso es algo que nadie ha investigado.

-Lo que usted dice no coincide con los datos del "Protocolo de Estoril", ciudad donde se selló el contrato de compra y venta.

C.: Eso no fue más que para colocar un protocolo de la venta de "El Clarín", para pasar el sello del diario. Allí se entregó el último cheque que no se cobró. Yo me reía porque vencía el 11 de septiembre de 1973.

-¿Han pensado en exigir esos 500 mil dólares?

J.: No lo sé. Es que ni siquiera podemos tener un abogado... la política está metida aquí.

C.: Están todos teñidos.

 "THE CLINIC" Y "EL SIGLO"

-¿No encuentra justo que con ese dinero que entregará el Estado de Chile a Pey se materialice el resurgimiento de "El Clarín", que podría romper el duopolio mediático?

J.: Lo encuentro bien imposible porque los medios han cambiado mucho y ya no están los tiempos para "El Clarín". Los diarios que ha sacado la DC, ¿cuánto han durado? Todos han tenido enormes pérdidas.

C.: Cuando estábamos nosotros había 49 diarios en Chile, ahora hay cinco, pero no creo que se repita ese fenómeno.

-¿Qué les responde a los sectores de izquierda que reivindican la necesidad de otro medio?

J.: Los otros sectores ya tienen su medio: "The Clinic" y "El Siglo".

C.: Aquí todo es política, es vendarse los ojos y hacer como que nada pasa, ¿y nosotros? ¿Le importa al Gobierno la verdad, lo que hayamos sufrido. Le entregaron dinero a gente que no tiene nada que ver, se los entregaron a testaferros que fueron apareciendo.

J.: Es gente que no tiene nada que ver porque los socios de "El Clarín" éramos la familia, nadie más.

C.: El 90% de acciones era de Darío Sainte-Marie y Carmen Kaiser.

-Pero ahora la demanda ante el Ciadi tiene todas las de ganar y, por lo que ha dicho Víctor Pey, su compromiso será relanzar el diario.

-Con una mano en el corazón: no va a haber un "El Clarín", pues si hubiesen querido ya habrían sacado uno. Además, falta la cabeza principal, mi marido, quien tenía una memoria de enciclopedia e iba al frente de este diario. Él nunca ofendió a nadie.

-Pero si él mismo se refería a "la señora" cuando escribía sobre Jorge Alessandri.

-Pero porque él empezó la disputa. Ese apelativo comenzó porque Jorge vapuleaba a Carlos Ibáñez. Entonces, mi marido defendió a don Carlos.

-¿Fue el Presidente Ibáñez quien puso el dinero para crear el diario a través de palos blancos?

-Claro, porque no podía aparecer en ese momento un diario que apoyara al Presidente.

-¿Y cuánto se pagó por la marca de "El Clarín"?

-Apenas cien pesos, esto incluso lo podrían haber investigado en la notaría.

-¿En el testamento de Sainte-Marie aparece mencionada la familia?

C.: Mi marido fue presionado para poner en el testamento "desheredo a mi señora". Como se repartían las propiedades cincuenta y cincuenta en ese tiempo, tuvo que arreglar hasta el testamento.

-¿Cómo fue llevar la vida social al lado de su marido?

-No tuve mucha vida social porque no me gustaba aparecer en fotos ni eventos. Nunca acepté ni las fiestas ni las comidas. No asistí al traspaso de mando de Eduardo Frei Montalva, Carlos Ibáñez del Campo, ni al de Salvador. Hay fotos en que sólo aparece mi peinado, nunca me gustó ese tipo de vida.

-Cuando su esposo estuvo viviendo en Madrid desde el 72, ¿solía visitarlo?

-Iba de vez en cuando. Me hacía cargo de sus cosas, había que llevar un orden allá.

-¿Qué sentimiento tiene después de más tres de décadas y ahora que se reabre el tema de "El Clarín"?

-Miro atrás después de todo lo que pasó y creo que nos quitaron muchas cosas, ahora hay que ver lo que pase... que nos devuelvan algo; ojalá Dios nos escuche y el diablo se haga el leso. LND

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