
Domingo 10 de febrero de 2008
Su vida cambió drásticamente cuando a fines de marzo le pidieron que se hiciera cargo de la cartera más conflictiva del momento. Comenzó a dormir "lo necesario" y a trabajar 17 horas diarias. Pero no sólo su rutina cambió, el Transantiago también comenzó a transformarse de manera sustancial.
Del diseño inicial, prácticamente no queda nada. Inicialmente se pensaron cinco mil buses y ahora hay 6.400. Los contratos con los operadores, que en un principio permitían que los que sacaban menos buses ganaran lo mismo, fueron modificados. "Al 10 de febrero de 2007 no tenían los incentivos adecuados en los contratos. Desde el 21 de agosto los operadores sacan sus buses a la calle", explica Cortázar.
Cuando debutó el Transantiago, una persona que vivía en Colina necesitaba tres transbordos para ir al Hospital San Borja Arriarán. Por eso, el tercer gran cambio que hizo el ministro fue la malla de recorridos. "Ahora estamos reescribiendo los contratos, pero ya empezamos a implementar un sistema de recorridos flexibles. Esos cambios de diseño dan por resultado un sistema diferente al sistema original y se han traducido en resultados positivos para la gente", asegura el titular de Transportes.
-Con tanto cambio que ha hecho se podría decir que el Transantiago ya no existe. ¿Han pensado ponerle otro nombre?
-Efectivamente el diseño original ya se cambió. Lo principal es cambiar el servicio y en eso estamos, pero el nombre es algo adjetivo. El fondo es que las personas esperan que el servicio mejore, y muchos reconocen que ha habido avances, pero no estamos conformes ni nosotros ni ellos.
-El Transantiago, tal como estaba diseñado, ¿hubiera funcionado alguna vez?
-Con su diseño original, el sistema no hubiera podido prestar un servicio adecuado. El Transantiago tenía un problema de diseño y por eso tuvimos que rediseñar los contratos y los recorridos.
-¿Cuáles son las proyecciones para el 2008? ¿Tiene metas concretas?
-Hay un sistema que ha avanzado, pero que queda mucho por recorrer. Todavía tenemos problemas serios de espera en partes importantes de la ciudad, especialmente en la noche y los fines de semana. También tenemos una necesidad de completar la malla de recorridos porque todavía hay áreas que no tienen los recorridos adecuados. En tercer lugar, tenemos que aumentar la velocidad de los buses para bajar los tiempos de espera, por eso estamos con una gestión de pistas exclusivas. Todavía queda una tarea importante por delante, sin embargo claramente ya hay una mejora.
-¿Cuánto falta para que la gente pueda decir que el Transantiago funciona como reloj?
-Este es un proceso gradual. En primer lugar queremos tener un sistema que tenga un nivel ajustable, que podamos decir que se ha normalizado. Después los sistemas se tienen que ir ajustando en el tiempo. A fines de este año queremos tener un sistema que esté normalizado.
-¿Qué significa normalizado?
-Eso se ve en la calle. Este no es un termómetro que cuando marca 37 grados uno puede decir si el niño tiene fiebre o no tiene fiebre, porque son muchas las variables en juego. Pero yo creo que si hoy día nosotros le preguntamos a las personas si esto está normalizado, nos dirían que no. Vamos a tener un sistema que preste un servicio básico adecuado a las personas.
-¿Qué pasa si la gente no percibe los cambios? Porque el sistema ha tenido mejoras, pero las personas siguen descontentas.
-Bueno, siempre cuando hay situaciones traumáticas como ésta las percepciones se ajustan más lentamente que la realidad. Primero cambia la realidad y con el tiempo cambian las percepciones. Eso lo vimos el año 2007: el sistema empezó a mejorar, pero en junio, julio, agosto, septiembre y octubre, las críticas seguían iguales. Recién en diciembre se empezó a notar un cambio.
-¿Cuándo se espera que esté toda la tecnología, incluyendo el control de flota?
-Esto va a ser gradual, como todo el sistema. El 2006 debería haber estado toda la tecnología, pero partimos sin GPS, sin sistema de pago por pasajero transportado, sin mecanismo de gestión de flota. Ahora ya tenemos el GPS, tenemos pago por pasajero transportado y se está instalando un sistema de gestión de flota transitorio, que no tiene los atributos del sistema definitivo, pero que sirve para mejorar la regularidad. Desde luego, queda bastante por hacer: faltan los contadores de pasajeros y el sistema de gestión de flota definitivo.
-Entonces, durante el 2008 no va a estar todo listo...
-Siempre van a faltar elementos importantes para pasar los umbrales críticos. Queremos tener las herramientas básicas para que el sistema funcione y después poder continuar con lo que nos falta para complementarlo.
-¿Se van a cumplir las promesas iniciales del Transantiago?
-Bueno, sí. De hecho, ya hay menos micros que antes: se está prestando un servicio con 6.400 buses, antes había más de 8.500 micros amarillas. Esto ya tiene un efecto medioambiental positivo, por lo que la contaminación es menor que en el sistema antiguo, tanto por el número de buses como por el hecho de que en las horas valle no andan todos circulando. Además, son buses más nuevos y con mejores condiciones en gestión medioambiental. Ahora, esto es un proceso, no es de un día para otro.
UN MAPA MÁS EFICAZ
-¿Cuántos buses enchulados quedan en las calles?-No tengo la cifra exacta, pero este año vamos a tener todos los troncales con buses nuevos, porque se licita la troncal 3 y se renueva la troncal 5. Además, hay algunos operadores que ya han renovado y otros que lo están considerando. Nunca habíamos tenido tantos buses nuevos como ahora, esa es la verdad comparando con el sistema antiguo.
-¿Cuándo se van a renovar los contratos de los operadores con el AFT?
-Están en proceso de negociación. Lo claro es que hay que buscar un mecanismo para asegurar que se vayan implementando lo antes posible las cosas que faltan. Yo espero que próximamente estén listos los contratos; ciertamente será dentro de este mes.
-¿Va a haber un nuevo mapa de Transantiago?
-Estamos terminando los recorridos, pero naturalmente vamos a tener un nuevo mapa cuando estén listos. Será un mapa más eficaz que el anterior en términos comunicacionales.
"La derecha nunca nos ha apoyado"
-Cuando usted llegó al Gobierno había mucha preocupación por la explosión social que se había originado producto del Transantiago. ¿Esta preocupación se ha mantenido en el tiempo?-El Gobierno entiende que este problema no se ha resuelto y que queda un camino por recorrer, pero también reconocemos que hay un camino avanzado. Ya no estamos en la situación del 10 de febrero de 2007, sino que vamos avanzando aceleradamente para encontrar una solución.
-¿Cómo evalúa usted la actitud de la derecha frente al problema del Transantiago?
-La verdad es que en ninguna de las oportunidades en que lo hemos necesitado nos han apoyado con el financiamiento que hemos requerido.
-¿Cómo se conseguirán los recursos de ahora en adelante? ¿Siempre se tendrán que inyectar dineros públicos para que el sistema funcione?
-En abril vamos a presentar un proyecto de ley detallando los recursos públicos que se requerirán para el futuro y haciendo una evaluación de la tendencia general. Ahí vamos a analizar las condiciones de financiamiento a mediano y largo plazo.
-¿Cómo espera que termine la acusación que hizo la Alianza por Chile frente al Tribunal Constitucional por el crédito del BancoEstado?
-Por supuesto que va a ser rechazada, porque tengo la convicción de que lo que estamos haciendo es completamente legal.
-El descontento de las personas sigue, a pesar de que las protestas se fueron apagando lentamente. ¿El Transantiago puede afectar las elecciones municipales de 2008 o las presidenciales de 2009?
-Bueno, yo estoy preocupado de resolver un problema social que tiene que ver con el transporte de las personas. Ahora, yo no tengo dudas de que los fenómenos sociales tienen efectos políticos, pero mi preocupación es resolver un problema social que afecta a cinco o seis millones de personas. LND