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  Porno informativo

  En los medios de Estados Unidos y otros rincones del mundo proliferan los llamados Pundits: expertos de todos los temas y llamados desde todos los ámbitos para que opinen y expresen públicamente lo que piensan.

Domingo 10 de febrero de 2008

No hay nada más porno para un newsjunkie ¡busque en Wikipedia, carajo! que las elecciones gringas y todo su despliegue mediático: banderitas digitales, analistas gritones y sobrados (en pantalla presentan a un autoproclamado "Best political team on television") y conductores carismáticos e incluso medio gays (bueno, Anderson Cooper es derechamente gay y estiloso). Por eso, al estilo del típico fanático dominguero del fútbol, el martes me instalé frente a mi humilde televisor sin HD y su control remoto sin tapa a ver la CNN, con internet a la mano, para leer los análisis y observar cómo los gringos presentaban su Super Tuesday.

Acá en Chile, frente a cualquier elección, todo parece salido del Cajón del Maipo. Tranquilito, de traje, incluso los viejitos se visten elegantes para votar. Y eso se traduce en el estilo pulcro, correcto y soberanamente aburrido de nuestros presentadores. Todos se cortan el pelo en la misma peluquería y no opinan. Jamás. Y yo, derechamente, no confío en nadie que no diga lo que piensa, aunque no esté de acuerdo con él. Es cosa de mirar a Bustamante, que presenta con el mismo tono al ganador del Loto y al que puso una bomba en un jardín infantil. No hay emoción, no hay vida, no hay alma, como en la mayoría de la industria medial chilena.

Para que tengamos una industria de medios de verdad, con grupos multimedia y productoras independientes, medios masivos y otros más pequeños, lo primero que hay que dejar de lado es ese cuidado casi sagrado de la objetividad. Jugársela más por las sensaciones, pensar en el público y no hacer periodismo para periodistas. Todos sabemos cómo piensan los diferentes diarios del mercado, pero aun así decimos: "Es que me parece muy de izquierda", o "es muy facho". ¿Y ? ¡Sí, es muy facho! ¡Sí, es de izquierda! ¿Y qué? En Chile la elite se divide entre los que no quieren que haya opinión pública y los que quieren que toda la opinión pública sea la misma.

En los medios de Estados Unidos y otros rincones del mundo proliferan los llamados Pundits: expertos de todos los temas y llamados desde todos los ámbitos para que opinen y expresen públicamente lo que piensan. En base a estos personajes el mercado gringo ha generado canales de noticias. Y puedes elegir, a la misma hora, entre un show como "The O Reilly Factor", donde el conductor es un republicano de tomo y lomo, o "Countdown", con Keith Olbermann, que le saca brillo a su progresismo, cita a su competencia y no esquiva los conflictos en torno a su opinión, todo esto mezclado con la información del día y la opinión de expertos de todos los temas (desde militares hasta espectáculos) llamados desde las redacciones de los diarios, de internet o de instituciones reconocidas.

¿Cuándo daremos el salto a un mercado informativo más humano? No soy un enemigo de lo clásico; al contrario, creo que lo tradicional y conservador tiene que continuar, tanto en la forma como en el discurso, para que también exista esta alternativa. Pero se hace urgente más pluralidad en la industria, en especial cuando la red está ofreciendo cosas personalizadas para que la gente se entretenga y cambie ya no sólo de canal, sino también de soporte. Esa es la verdadera crisis de los contenidos. LND

 

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