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  Las huellas de la Caravana

Domingo 10 de febrero de 2008

La renuncia del general Santelices al Ejército de Chile ha desencadenado una gran conmoción pública. En honor a los hechos históricos, los familiares del abogado y gerente de Corfo Norte Mario Silva Iriarte, ejecutado por la Caravana de la Muerte el 19 de octubre de 1973 en Antofagasta, deseamos señalar que el mencionado general, a la sazón un subteniente de 20 años, tenía plena conciencia y discernimiento ético y moral del itinerario mortal y de cada paso y circunstancia que se desarrolló entre esa noche y la madrugada. En esas horas fueron sacados con una lista leída en voz alta los 14 ejecutados que fueron masacrados hasta el exterminio.

Los parientes de Mario Silva preguntamos a la sociedad chilena: ¿qué hace un joven subteniente después de ser testigo y actor de estos hechos?

Queremos dejar testimonio que el silencio de 35 años del general Santelices, recibiendo ascensos y grados, no se compadece con la situación dramática de los familiares de las víctimas y de la actitud digna y ejemplar de miembros del Ejército de Chile, entre ellos Michael Nach, de 19 años, soldado que se negó a fusilar a sus hermanos chilenos en Iquique y por ello fue asesinado en Pisagua.

Este episodio define las responsabilidades y los límites en la conducta humana. No podemos aceptar una banalización del mal que exculpa y justifica actos que envilecen la condición humana. Durante largos años hemos recorrido el camino de la denuncia y la verdad: esperamos que este hecho abra los caminos de la impunidad y se restituya su memoria histórica.

Jaime Anselmo Silva Iriarte

 

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