
Domingo 10 de febrero de 2008
Si la semana pasada nos divertimos con las mil odiseas que enfrentó la familia Vilches para disfrutar de la costa en Cartagena que incluyó traslados en micro, largas caminatas y canciones de Zalo Reyes y Pimpinela , esta semana LND, en busca de un clan harto más conservador, se encontró con los Infante, un familión que no se estresa en buscar arriendo de temporada, porque hace 25 años que los acoge su casa ubicada en la hermosa bahía de Zapallar. Balneario fotografiado reiteradamente por culpa de famosos residentes, como María Gracia Subercaseaux, Pablo Simonetti, Ana María Cummins, Javiera Díaz de Valdés, Pablo Mackenna, Javiera García-Huidobro y Luciano Cruz-Coke, por nombrar sólo algunos. A los Infante-Valenzuela los encontramos conversando y tomando sol a pocos metros de sus hijos y sobrinos.
Zapallar, hay que decirlo, es un balneario muy particular; para quienes no lo conocen, acá no existen vendedores ambulantes ofreciendo pan de huevo, tampoco buses que lleguen los fines de semana repletos de gente a disfrutar de sus aguas; tampoco son bienvenidos los piropos vulgares, porque es una playa que formó la elite nacional con todos sus valores y necesidades, incluido por ejemplo el ícono de veranear con el servicio doméstico. Las nanas llegan con sus patrones y se distinguen en calles aledañas porque visten elegantemente sus trajes de broderí que pueden ser blancos, celestes o azules. La misión de ellas en público es pasear a niños y por las tardes a las mascotas de sus jefes. Es por eso que Zapallar, a modo de broma, se le reconoce como "el planeta de las nanas", y en eso no cambia, está igualito que hace 20 años.
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| Josefina, Colomba. María Ignacia y Catalina, las amiguis de los chicos buenos |
-A ver, chicos, qué pasaría si llegara un pokemón con su toalla y se instalara acá -pregunto.
-Lo echamos no más, porque este es nuestro territorio -responden los chicos muertos de la risa.
-Somos conservadores y tradicionales -continúa María Elena, mientras su marido, Juan Pablo, refuerza la idea argumentando que tener hijos es la misión de la vida.
-Conversemos de ellos, entonces- les digo.
-Aquí lo más importante por parte de los niños es respetar los horarios de comida, en eso no se transa. Ayer, ponte tú, había media luna y no se les dio permiso para ir, sin antes tener la guatita llena, porque tú sabes que se toman algo y tienen que estar bien; por eso es bueno que los papás estemos acá con ellos.
Los muchachos que han venido toda la vida a estas arenas crecieron juntos jugando paletas y ahora también haciendo skimboard. De noche disfrutan tocando guitarra canciones del grupo Bacilos, jugando cacho y, por supuesto, conociendo chiquillas, que por estos lados son de pelo liso eterno, delgadas, voz de pito y de mirada amorosa. "Mira, ellas nos conocen a nosotros, así funcionamos", explican los muchachos, con una sonrisa de oreja a oreja. Al coqueteo adolescente se suma uno de los carretes más apetecidos: ir a la Ice, disco donde se reúne a modo de cumbre lo más nutrido de los teaneger de Cachagua, Maitencilllo y Marbella; es ahí donde se interactúa con el reggaeton y el calor de la noche. Aquí la participación de los papás está en llevarlos y traerlos de vuelta a casa. Pero los jóvenes insisten en que tienen la norma clarita: deben llegar bien parados al hogar. Es verdad que toman algunas piscolas, pero "somos supermoderados", confiesan instalados en un escenario natural agradable y que cuidan como si fuera el patio de su casa.
"Lo rico es compartir con ellos, porque durante el año estamos a full", concluye el matrimonio responsable de todos estos pollos, ambos profesionales que resguardan su privacidad laboral, pero que se suman a disfrutar de los beneficios del grupo ABC1. "Lo pasamos regio", concluyen. LND