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  PS francés: sueño italiano o espectro alemán

  Si el PS se convierte al sueño italiano, el espectro alemán de una escisión no dejaría de resurgir. En Alemania, Die Linke nació de una fusión entre el ala izquierda del SPD y los ex comunistas del este.

Lunes 11 de febrero de 2008

MÁS allá del duelo eventual entre Ségolene Royal y Bertrand Delano por tomar la dirección de un Partido Socialista siempre falto de renovación, la izquierda francesa podría vivir, a fines de 2008, su momento de la verdad. Tres encuentros cruciales (los congresos del PS y del Partido Comunista y la creación del nuevo partido "anti-capitalista" de Olivier Besancenot) van a reconfigurar un campo progresista que, con 36,44% de los sufragios (incluida la extrema izquierda) en la última presidencial, llegó a su nivel más débil en 40 años.

En Italia, contra un fondo de crisis, Walter Veltroni intenta encarnar, a la cabeza del Partido Democrático, una alianza entre herederos del comunismo y de la DC. En Alemania, la competencia de Die Linke obliga al Partido Social Demócrata a hacer fintas, participando en una gran coalición con la CDU de Angela Merkel y, al mismo tiempo, izquierdizando su discurso. En Francia, el PS, que sueña, como el PD italiano, en reunir él solo 35%, tendrá que elegir aliados. ¿En la izquierda? ¿En el centro? ¿En la izquierda y en el centro? A riesgo de despertar al espectro alemán (un ala izquierda escindiéndose para formar un nuevo partido), Royal, que se reunió el 27 de enero en Florencia con Veltroni, tres días después de la caída del Gobierno Prodi, maneja el sueño italiano de una gran alianza que vaya del centro a la izquierda altermundista. Un proyecto que se une al que definía el primer secretario del PS François Hollande de "un gran Partido Socialista que cubra todo el espacio que va de la izquierda, sin la extrema izquierda, hasta la centroizquierda o el centro". Royal quiere que el PS se convierta en "una fuerza central que se asuma como fuerza central de izquierda", atrayendo hacia él a los altermundialistas, la extrema izquierda y las fuerzas de centro y centroizquierda: piensa en Italia y se refiere menos a la Unión (la alianza de nueve partidos que, bajo Prodi, ganó las elecciones de 2006 y que se demostró incapaz de gobernar) que al partido de Veltroni.

El alcalde de Roma, ex comunista, no sólo logró fusionar a los demócratas de izquierda (ex comunistas) y a la Margarita (centristas), también recibió la unción popular. El 28 de octubre, en una primaria donde participaron 3,5 millones de electores y ante otros cuatro candidatos, Veltroni fue elegido jefe del PD con 75,82% de los sufragios. Muchos socialistas franceses sueñan con primarias como esas, si ellas permiten evitar, para la presidencial de 2012, la multiplicación de candidaturas de izquierda en primera vuelta. ¿Pero con qué socios podrá organizarlas? A su izquierda, dominan la bruma y el vacío. El PC probará en las municipales y cantonales su capacidad de supervivencia. Los Verdes son reacios a cohabitar. El "partido anti-capitalista" de Besancenot es hipotético. E incluso Lucha Obrera, de Arlette Laguiller, tiene problemas de identidad y acaba de "suspender" a una fracción hostil a los acuerdos locales que concluyó con el PS para las municipales.

A su derecha, el PS encuentra un MoDem de François Bayrou que lucha por su existencia. Su estrategia municipal (a veces con la UMP, a veces con el PS) no facilita la clarificación para que una alianza con el centro sea planteada en el próximo Congreso. A nivel europeo, el Partido Socialista Europeo (PSE) que reúne a 32 partidos, alienta tales alianzas, declarándose abierto a los "socialistas, social demócratas, laboristas y demócratas progresistas". Pero hasta la Margarita sigue negándose a unirse al PSE.

Si, en su próximo congreso, el PS se convierte al sueño italiano, el espectro alemán de una escisión no dejaría de resurgir. En Alemania, Die Linke nació en junio de 2007 de una fusión entre el ala izquierda del SPD, de Oskar Lafontaine, y los ex comunistas del este. Su motivo fue el desacuerdo ante la orientación "social-liberal" del partido. En Francia, el senador socialista y ex ministro Jean-Luc Mélenchon anima ya un club Por la República Social (PRS), que recluta más allá del PS. En un libro, Mélenchon hace una requisitoria contra "el naufragio social demócrata" y ve en el modelo italiano una alianza centrista. Partidario de un "nuevo frente popular", una unión de izquierda incluida la extrema dispuesta a gobernar, "incompatible con la alianza con el centro", ¿seguirá Mélenchon a Lafontaine? Ve en el caso alemán la "prueba de que es posible romper el círculo vicioso del chantaje social demócrata sobre el resto de la izquierda y devolver así la victoria a la izquierda". Atribuye a Royal el fin de "demoler al PS tal como éste es".

Las elecciones municipales, las próximas generales en Italia y el posicionamiento futuro del centrista MoDem pesarán fuerte en la recomposición.

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