
Lunes 11 de febrero de 2008
La posibilidad cierta de que el candidato demócrata a la Casa Blanca no se decida hasta la convención del partido en agosto, ha obligado a los senadores Hillary Clinton y Barack Obama a centrar su atención en los "superdelegados", un selecto grupo que, así como van las cosas en las internas del partido opositor estadounidense, podría tener la última palabra.
A diferencia de los delegados garantizados que recibe un candidato sobre la base de los votos en un estado, los llamados "superdelegados" son una especie de agentes libres que pueden apoyar a quien quieran en la convención.
Esta figura fue creada en 1982 con el fin de dar más peso a los "entendidos" del aparato del Partido Demócrata a la hora de decidir el candidato que se enfrentará al rival del Partido Republicano en las elecciones presidenciales.
Entre ellos destacan figuras de la talla de los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter; el ex vicepresidente Al Gore, gobernadores, senadores, representantes y otras personalidades partidarias, que son nombrados o elegidos por el Comité Nacional Demócrata.
En total hay 796 "superdelegados" en liza y en caso de que ni Obama ni Clinton consiguiesen reunir en las primarias y caucus los 2.025 delegados necesarios para lograr la nominación demócrata, esta figura sería decisiva en la Convención de Denver en agosto.
De acuerdo con el desarrollo de las internas demócratas, todo indica que los "superdelegados" jugarán un rol clave, toda vez que Clinton y Obama mantienen un estrecha lucha.
Así lo indica la última estimación efectuada por la cadena de televisión CNN, que otorgaba 1.139 delegados a favor de Clinton versus 1.106 para Obama.
Por ello, los "superdelegados" ya son objeto de intensas campañas por parte de los dos senadores, según informaron los diarios The New York Times y The Washington Post.
Tanto Obama como Clinton han reservado unas horas a la semana para llamar a los "superdelegados" y sus campañas también hacen todo lo posible para persuadir, con mucho tacto, a aquellos que creen más favorable a su candidato.
La campaña de Clinton ha decidido contactar a los "superdelegados" con amigos cuidadosamente seleccionados, pero también a través de personalidades con nombre, como la ex secretaria de Estado Madeleine Albright. También Bill -él mismo un "superdelegado"- y Chelsea Clinton se encargan de llamar a estos delegados.
Obama, por su parte, cuenta con Tom Daschle, ex líder de la mayoría en el Senado, así como con la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, el senador por Massachusetts, Edward Kennedy, y el senador John Kerry, candidato demócrata a la Presidencia en 2004.
En esta pugna Hillary Clinton se ha puesto en la delantera: Según el Washington Post, de momento 213 superdelegados se han comprometido con Hillary, mientras que 139 se han decantado por Obama.
La última ocasión en la que los "superdelegados" jugaron un papel decisivo fue en 1984. En aquel momento los "superdelegados" apoyaron ampliamente a Walter Mondale, lo que le convirtió en candidato demócrata en detrimento de Gary Hart, con el que había mantenido una estrecha contienda. LN