
Martes 12 de febrero de 2008
A veces el público se encuentra con obras visuales donde lo teatral desborda por todos sus poros. Para comprobarlo vaya a la VI Bienal del Museo Nacional de Bellas Artes (abierta hasta el 2 de marzo).
Presenta trabajos con temas urbanos de actualidad de Santiago, Valparaíso y Concepción que, a través de objetos, videos, fotografías y otros recursos, opinan sobre algunos graves problemas que afectan la vida diaria de las ciudades y sus habitantes.
Pero es en el segmento "Santiago Morning" donde lo teatral asoma con mayor intensidad. Lo efímero, precario y callejero constituyen el perfil y la fuerza de estas propuestas visuales que, tal como sucede cada noche con una obra escénica, nacieron para morir sobre el escenario que les ofreció el museo.
Y mientras hace esta experiencia, el espectador nunca se saca al país de la cabeza.
CIRCUITOS DE IDA Y VUELTA
Diversos personajes forman los "elencos" de "Santiago Morning". Los "pingüinos" y carabineros que protagonizan la pintura mural de Víctor Castillo llevan como nariz algo parecido a una vienesa roja, junto con recordar la multitudinaria presencia social que en el 2006 tuvieron los estudiantes secundarios.
A su vez, el colectivo Incas of Emergency utiliza restos de plásticos, maderas, artefactos en desuso, abandonados en un patio del museo, para construir túneles callampas y laberínticos, donde el espectador-protagonista se puede sentar a leer diversos textos que hablan de resistencia social, en medio de la penumbra y callejones sin salida.
Santiago como una ciudad hostil y patética se manifiesta en la instalación-espejo de Francisco "Papas Fritas" Tapia. Incluye una playa-cerrito de aserrín con quitasol y todo, y textos sobre el fascismo criollo cotidiano. Aquí también está el infaltable televisor, el medio masivo de educación de los chilenos.
Desde sus pantallas ladran las más variadas voces callejeras: los chistes racistas antiperuanos de los humoristas del Paseo Ahumada, la furia pinochetista durante la muerte del dictador, patéticos fragmentos de discursos y contradicciones políticas de variado pelaje.
Impresionan las imágenes, sacadas de los noticiarios de TV, con la muerte de Eduardo Miño, el hombre que se quemó a lo bonzo frente a La Moneda, el 2001.
Todo tan efímero y representativo de lo teatral como "Meltdown", de la Rambert Dance Company, de Londres, exhibida en el Queen Elizabeth Hall, con la turbulenta vida de la cantante Britney Spears, en tratamiento antidrogas. Única función de 16 minutos.