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Miércoles 13 de febrero de 2008
Están ahí, sentados, con cara de aburridos. Dentro del Hotel La Concha, en el turístico sector de Condado -con aires de Miami-, René Pérez y Eduardo Cabra esperan, pacientes, para hablar de la participación de Calle 13 en el Festival Internacional de Viña del Mar, el próximo 23 de febrero.
El dúo no tiene prisa. "Residente" (Pérez) come unas croquetas y una pasta de "chiken con hummus", mientras que "Visitante" (Cabra) aguanta el hambre porque le están preparando un pollo en un restaurante vegetariano que queda en frente.
Quizás no hay apuro porque, hasta el próximo 21 de febrero, ambos se dedicarán sólo a ensayar para Viña y a preparar su próximo disco, el tercero después de "Calle 13" y "Residente y visitante".
Para eso trabajan en el estudio que posee Cabra en su casa, donde también dan los últimos retoques a la canción "La calle" que Rubén Blades -"es un ídolo"- les cedió y que incluirán en la producción.
Pérez y Cabra no parecen cuajar en el ambiente impersonal del lugar, que fácilmente podría ser el escenario de un capítulo de la serie "Miami vice".
El aire acondicionado ha obligado a los artistas a abrigarse, pero no a los turistas que se hospedan en el hotel, en su mayoría gringos pálidos que no reconocen a los boricuas ganadores de los Premios MTV (Artista Promesa) y de los Grammy Latinos, en 2006 (ganadores de Mejor Artista Nuevo, Mejor Album de Música Urbana y Mejor Video Versión Corta) y 2007 (Mejor Canción de Música Urbana y Mejor Album de Música Urbana).
Los hermanastros no llaman la atención acaso porque no lucen cadenas ni son ostentosos. Sí, muchos los clasifican como reggaetoneros, pero ellos acentúan el aspecto social y buscan entregar un mensaje, una motivación lejana al resto de los artistas del género que en esta isla acostumbran a portar armas o terminar en la cárcel por consumo o tráfico de drogas.
"NO NOS VAMOS A PRESIONAR"
Así las cosas, "Residente" y "Visitante" -sobrenombres extraídos de la identificación que se debe dar a los guardias para ingresar a las urbanizaciones cerradas en Puerto Rico- tienen otras preocupaciones. Incluso conflictos que ocurren en Chile ante los que están dispuestos a asumir una postura. Y para darla a conocer necesitan una tribuna: el Festival de Viña del Mar.
"El año pasado ya se estaba hablando de que íbamos a Viña. No es algo nuevo para nosotros. En ese momento quizás no estábamos ready , pero ahora sí que tenemos más temas chéveres. Pero Viña siempre estuvo ahí, desde el primer disco. Nosotros ya estuvimos en Chile. Actuamos en La Serena", cuenta Pérez, quien muestra orgulloso un collar con la imagen de San Expedito que compró en una pescadería de Coquimbo.
"Vamos para allá bien fuerte y, como siempre, vamos a hacer un show que va a llamar la atención, porque somos reales y genuinos a la hora de expresar lo que sentimos. Además, independientemente que gusté o no lo que vamos a ofrecer, muchos artistas no son honestos. A nosotros no nos interesa quedar bien, lo que nos interesa es llevar música", asegura Pérez.
-Música y algún mensaje...
-Que se alegren unos y se molesten otros, a nosotros no nos importa. A mí ya me han dejado varios mensajes de, por ejemplo, el tema mapuche y lo más seguro es que nos metemos de lleno en eso. Me siento con ánimo de decir dos o tres cosas y las voy a decir. No me importa nada. No nos vamos a presionar.
-¿Qué saben del tema mapuche?
-Es lo mismo que pasa con los aruacos en Colombia, indígenas a los que se quiere quitar la tierra y marginar. Aquí, en Puerto Rico, aunque diferente, es lo que sucede con La Perla (una popular población situada en el Viejo San Juan), que quieren eliminarla y donde hay personas muy poderosas como Donald Trump (el magnate estadounidense de las comunicaciones) que tienen intereses ahí. Además, yo ya sabía del problema mapuche por una revista bien irónica de allá (The Clinic) en la que se contaba eso.
Para Calle 13 no hay vetos. Lo demostraron con "Tango del pecado", que fue criticado por sacerdotes católicos y comunidades cristianas y con "Querido FBI", una canción de protesta por la responsabilidad de esta agencia de seguridad en Puerto Rico -una colonia de EEUU- en la muerte de un líder independentista. Pese a este "historial", confían en la respuesta del "Monstruo".
"Quizás no es a lo que están acostumbrados ellos y nosotros, pero sabemos que es un festival popular y conocemos a los chilenos", dicen. De hecho Pérez ha disfrutado de Chile. El viaje anterior, gracias al anonimato del que es de tierra ajena, pudo viajar en guagua (micro) y conocer un poco de Viña y algo de Valparaíso. "Me lo disfruté y como nadie me reconocía mejor aún", cuenta Pérez, quien deja a su hermanastro los detalles del tema musical.
"Estamos preparando nueve temas, más dos si es necesario. Nos han dicho que podemos estar arriba del escenario 45 minutos. Si fluye y nos gusta, no descartamos invitar a algún músico chileno o traer elementos de donde estamos. Nos gusta improvisar y si hay una propuesta, chévere, lo hacemos. Ese día, 23, vamos a presentar una selección, con mitad de temas nuevos y la otra mitad viejos.
"¡Cabrón, ese día es mi cumpleaños!", interrumpe Pérez, quien rápido se ilusiona: "Ojalá me canten y me den un bizcocho. Tiene que ser de chocolate. A su lado, Cabra le ruega: "Que la celebración no sea en una discoteca, cabrón". Ante la solicitud, "Residente" cede y dice que buscará una casa. Luego, añade: "Yo, en algún momento, pensé en comprarme un departamento en Viña. Pero ahora lo que tenemos que hacer es buscar una casa... ¡O poner en la página de Internet (www.lacalle13.com) Presta tu casa ".
No hay tiempo para más. La camarera del bar del hotel, una negra vestida con una minifalda blanca, retira los platos. "Residente" y "Visitante" salen afuera, donde corre viento. Pérez se quita su abrigo y deja ver parte de su media docena de tatuajes. Cabra casi no se mueve y su hermanastro se esfuerza en las poses.
Pueba con varias y se queda con la "clásica", uno de los ademanes típicos del reggaetonero. Pero se ve forzado. Ya se sabe que ambos no comulgan con el género. Y antes que exhibir cadenas de oro, prefieren una figura de San Expedito o de los indios aruacos colombianos. Es decir, algún símbolo que provenga del espíritu y de los marginados. O de la Calle. De Calle 13.