
Miércoles 13 de febrero de 2008
Como "proyecto salvavidas" fue bautizado el plan que anunció ayer el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, que busca aliviar a los deudores de hipotecas del país del norte que se encuentran a punto de perder sus viviendas.
El plan consiste en detener durante 30 días la ejecución hipotecaria y que los ciudadanos que se encuentren en problemas puedan renegociar con sus bancos nuevas condiciones para los créditos.
Los propietarios con más de 90 días de retraso en el pago recibirán una carta que les permitirá pedir la "congelación" temporal del embargo de sus casas y tendrán diez días para buscar en conjunto con el banco la mejor alternativa para pagar las cuotas. La importancia de este anuncio es que incluye a todo tipo de hipotecas, incluso las de alto riesgo.
La iniciativa fue presentada por los secretarios del Tesoro, Henry Paulson, y de Vivienda y Desarrollo Urbano, Alphonso Jackson, y es una idea conjunta con las entidades Bank of America, Citigroup, Countrywide Financial, Washington Mutual, JPMorgan y Wells Fargo, que en conjunto poseen el 50% del mercado de créditos en Estados Unidos. "Es una respuesta valiosa, literalmente una cuerda de salvamento, para aquellas personas que están a punto de perder sus casas", dijo Jackson a EFE.
El promedio de ejecuciones en EEUU alcanza a los 600 mil anuales, pero para 2008 se estima un aumento que bordeará el millón de remates de casas. Esto está relacionado con el alza en las personas que manifestaron problemas para pagar sus hipotecas en 2007, cifra que aumentó a razón de una cada cien viviendas norteamericanas en comparación a 2006.
A juicio de Paulson este anuncio tiene el "potencial de ofrecer nuevas soluciones a propietarios responsables que quieren mantener sus casas".
Los bancos participantes también forman parte del plan Esperanza Ahora, que se diseñó el año pasado para reestructurar las hipotecas y frenar la morosidad.