
Lunes 18 de febrero de 2008
El recientemente nombrado subsecretario de Previsión Social, Mario Ossandón, no tiene tiempo para las dudas. Para el 1 de julio su repartición debe tener listos los decretos ley, los reglamentos y las ordenanzas que harán posible el cambio institucional para la nueva ley provisional y coordinar un conjunto de instituciones destinadas a facilitar la concreción de la reforma: INP, Superintendencia de Seguridad Social, Superintendencia de AFP y la Comisión Ergonómica Nacional (que califica si corresponde una pensión de vejez anticipada o no por trabajo pesado).
Además, como institución rectora de la política pública en materia provisional (fortaleza que no tenía), se hará cargo de los estudios para ir realizando permanentemente las modificaciones que se requieran.
Los cambios institucionales más importantes son la transformación del INP en dos instituciones autónomas, con patrimonio propio: el Instituto de Previsión Social, dedicada específicamente a pensiones, y el Instituto de Seguridad Laboral, entidad normativa y fiscalizadora en materias de protección del trabajador, calificación de riesgos, educación preventiva, etc. Asimismo, tanto esas entidades como las AFP deberán mejorar la calidad de la atención, para lo cual se programó la instalación de 50 centros (25 en pleno funcionamiento este año) que estén dotados de alta tecnología, cómodos y en línea, capaces de dar respuesta inmediata a los usuarios sobre su historia previsional y las condiciones de accesibilidad a los beneficios.
Otro rol fundamental que asigna la norma a la subsecretaría es la educación previsional. Sobre esto, Ossandón detalló que "en Chile, los problemas centrales de la previsión son la poca continuidad en las cotizaciones (densidad), que impacta en el resultado final de la pensión, y que hay mucha gente que siendo activos y no cesantes, están fuera del sistema".
El tema de la información es clave en el proceso, porque hasta ahora los estudios muestran que los chilenos poco o nada saben del sistema de pensiones. Ante este diagnóstico, la reforma fija en la subsecretaría esta labor educativa que implica un cambio cultural. "Cualquier reforma siempre va a tener una limitación en este escenario. Por lo tanto, el factor esencial de la reforma es el cambio de conducta que tengan los chilenos sobre sus propias cuentas individuales", resaltó Ossandón, destacando un tema generalmente olvidado por la ciudadanía: "los primeros 10 años de cotizaciones, impactan en el 40% de la pensión final".
De allí que el objetivo de la reforma es generar incentivo al ahorro para la vejez y abandonar la opción del "trabajo negro" (trabajo informal). LN
