
Martes 19 de febrero de 2008
A POCAS SEMANAS del cambio de gabinete -el del segundo tiempo del partido, como se dice- valoramos la disposición de los nuevos ministros, como los de Economía o de Interior para recibir a la Conupia, con lo que demuestran la necesaria y elemental preocupación en torno a las pymes. Nuestra última reunión con integrantes del gabinete, el jueves 31, fue con Edmundo Pérez Yoma. Cordial encuentro, donde reiteramos el concepto esencial y vertebral de nuestro discurso: resolver de fondo los problemas de las empresas de menor tamaño (EMT) depende, en lo medular, de una decisión política, la que debe cimentarse en una cabal comprensión de lo que significa y representa el sector y en una voluntad total del Gobierno para actuar en forma decidida en este ámbito.
Debemos admitir que el diálogo que hemos venido sosteniendo con las autoridades ha permitido desembocar en iniciativas importantes como el Programa Chile Emprende Contigo -cuyas medidas son en buen número reflejo de nuestras demandas y propuestas- o el proyecto Estatuto Pyme. Junto con volver a señalar que este estatuto es un avance, no representa por sí solo un instrumento mágico capaz de resolver los problemas de fondo del sector. Nos preocupa, en lo inmediato, ampliar la difusión respecto a que la reprogramación tributaria se termina el 31 de marzo; activar el tema de reprogramación previsional (aún estamos en pañales; de hecho, nada se ve al respecto en BancoEstado); profundizar la difusión y la operatividad de los instrumentos de financiamiento de la Corfo; acelerar los cambios en el sistema nacional de capacitación; perfeccionar e implementar más y mejores reglas de acceso al mercado (entre ellas, definir con claridad la diferencia entre mercado interno total y compras del Estado e incentivar el aumento de participación de nuestro sector) y, en fin, avanzar en el tan postergado financiamiento a nuestros gremios.
La creación del Consejo de Equidad en 2007 es también relevante para comenzar a mejorar las condiciones que viven actualmente las pymes. Nos asiste la esperanza, por lo demás, de que con iniciativas como ésta o la reforma previsional empecemos a dejar algunos axiomas del neoliberalismo ortodoxo y avancemos más decididamente hacia el crecimiento con equidad. Por lo mismo, queremos señalar nuestro total acuerdo con el reciente fallo del Tribunal de la Libre Competencia, en el que se rechazó la fusión de D&S y Falabella por considerar que "se produciría un enorme cambio en la estructura del mercado, creándose una empresa que sería el actor dominante en el retail integrado".
Este fallo resulta paradigmático respecto de los propósitos del Ejecutivo de comenzar a "nivelar la cancha" y/o establecer mejores condiciones de competencia para las pymes.
En todo caso, la preocupación del sector en estos días desborda incluso los aspectos estructurales como los del monopolio y/o la concentración de mercado en el país, porque cada vez se hace más evidente que estamos en el umbral de una posible recesión en Estados Unidos, lo que repercutiría sobre todo el orbe. Y si Chile, con su bajísimo precio del dólar, su condición de segundo país en el mundo con el costo más alto en relación al ingreso per cápita, su escasez de agua, sus carencias energéticas, sus precios ya no tan espectaculares para sus commodities, está expuesto a un impacto económico global ante esta potencial crisis mundial, para qué hablar de las pymes.
Pensemos, por ejemplo, en estas realidades: las pymes carecen de grandes apoyos financieros como para aguantar pérdidas durante mucho tiempo; tampoco tienen acceso a crédito -y de tenerlo, se encarece en períodos de crisis-; no tienen seguros para exportar; tampoco tienen a su disposición subsidios; no gozan de preferencias comerciales (si queremos proteger a las pymes, al menos en las fases de crisis, debiéramos establecer un sistema de preferencias, por ejemplo, en Chile Compra); no tienen sistemas de protección o ayuda (las grandes empresas, en periodos de crisis, aumentan la presión sobre los proveedores para que les bajen los precios... es decir, el que reduce su margen no es la gran empresa, son sus proveedores).
Hay que decirlo con toda claridad: esperamos que el Gobierno siga mostrando voluntad, disposición y compromiso con el sector, no sólo con medidas concretas y correctas, sino que continuidad y permanente avance en este sentido, de modo que las pymes logren superar las turbulencias globales futuras. De no ser así, el efecto es previsible: muchas de ellas van a desaparecer y, como es lógico, miles de empleos se perderán. Hoy es el tiempo de lanzar los salvavidas.