Nicolas Sarkozy es un político de tomo y lomo. Y es que el Presidente francés dio una magistral lección: la sonrisa siempre debe acompañar a un político en un acto público, aun cuando un opositor le desprecie casi en su cara.
El incidente ocurrió el sábado, cuando Sarkozy visitó en París el Salón Internacional de la Agricultura. En momentos en que el sonriente Mandatario estrechaba las manos de visitantes y curiosos, un señor mayor con gafas se negó a devolverle el saludo.
"¡Ah no, a mí no me toques!", dijo el hombre en cuestión. "Lárgate entonces", respondió Sarkozy. "¡Que me ensucias!", añadió el longevo visitante. "¡Pues entonces lárgate, pobre imbécil!", replicó el Presidente sin perder la calma y su sonrisa.
No es la primera vez que el Presidente francés se enfrenta verbalmente con un compatriota. El 6 de noviembre, un pescador de la región de Bretaña le echó en cara desde la distancia la diferencia de salarios y le ofendió con un insulto de índole sexual. Indignado, Sarkozy invitó al hombre de mar a decírselo a la cara. "¡Como baje, te pego en la cara!", le replicó el joven, que saltó una barrera en dirección al Jefe de Estado antes de que lo pararan los servicios de seguridad.